El compás de nuestra casa
Durante nuestra infancia, nuestro padre Gonzalo, Papi para nosotros, era muy activo. Pasó años entregado a una vida de trabajo, ensayos, estudios y conciertos todos los domingos como director titular de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Ese día era sagrado: el silencio reinaba en la casa mientras desayunábamos y nos vestíamos. En el carro, de camino al teatro, solo hablábamos cuando Papi rompía el silencio.