Un consejo que se anula y otro que permanece para siempre
Mirar por las ventanas de días muy lluviosos es como abrir las compuertas del pensamiento pletórico de interrogantes, discursos y estimular ejercicios conscientes de análisis frente a todo aquello que se va suscitando. Escuchamos a amigos, colegas y conocidos pasar por toda clase de dificultades mientras enfrentamos las propias, unos días con valentía y otros con desgaste; pero en todos estos vaivenes brotan de forma muy natural los consejos unos para bendición basados en el amor y la experiencia de quien lo otorga y otros basados en la herida o la amargura de quien se ve reflejado en la situación sin haber dominado la suya propia. En medio de todo esto, quien debe tomar una decisión se abruma ante consejos antagonistas y solo una intervención divina engranada con la sabiduría e inteligencia humana puede lograr la elección efectiva.