A gato encerrado, ¿quién le pone el cascabel?
Elucubrando sobre el desarrollo político del país desde la madrugada del 3 de enero de 2026, recordamos el viejo dicho: “Aquí hay gato encerrado”. Y surge la pregunta inevitable: ¿quién le pone el cascabel? Todo indica que, a cinco meses de la extracción de Nicolás Maduro por una élite militar estadounidense, bajo la excusa de proteger la seguridad del país, nos encontramos en una incertidumbre profunda. Lo menos que podemos pensar es que la dirigencia nacional sufre tres afecciones biológicas: ciegos, sordos y mudos, incapaces de ver, oír o hablar sobre lo ocurrido esa madrugada, en la que se perdieron tres elementos esenciales de un Estado de Derecho: territorio, soberanía y población. Somos, entonces, lo más parecido a un “gato encerrado” sin saber quién le pondrá el cascabel.