La venezolanidad y las garras trumpistas
Lo primero, primerísimo, que este país debe plantearse es recuperar su identidad, su soberanía, aplastada por el gobierno de Trump y aceptada por la tiranía chavista. Es una cuestión de honor. Y tan simple como que Venezuela tiene que ser gobernada por los venezolanos. Es cierto que los países pueden ser controlados a una cierta distancia, en lo político y lo económico. Desde hace un tiempo largo se llamó imperialismo… y variantes. Pero la situación venezolana actual al parecer es una peculiar forma social, previa, de colonialismo descarado: hay un presidente y un gobierno títeres que cumplen abiertamente las órdenes del verdadero mandamás, sin máscaras, que habita en el norte del continente, el país más poderoso de mundo. En pocas palabras, hemos perdido la libertad y consecuentemente la dignidad.