Historia
junio 30, 2026
PDVSA y Schlumberger firman memorando para cooperación tecnológica
La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la empresa de servicios petroleros Schlumberger (SLB) firmaron un memorando de entendimiento para impulsar la cooperación tecnológica en el sector de hidrocarburos. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, celebró el acuerdo, que busca incorporar tecnologías avanzadas para optimizar la exploración y producción de petróleo y gas en el país.
El regreso de Schlumberger a Venezuela es presentado por el gobierno como el símbolo de una “nueva era” petrolera, mientras la oposición lo lee como otro capítulo de dependencia de transnacionales para rescatar una industria devastada.
El relato oficial: modernización, bienestar y “nuevo momento”
Los medios alineados con el chavismo enmarcan el memorando PDVSA–Schlumberger como un hito de reapertura económica y salto tecnológico. Ultimas Noticias subraya que PDVSA contrató “a la mayor empresa de perforación del mundo” para mejorar exploración y producción.1 La agencia AVN recalca que el acuerdo busca “nuevas áreas de cooperación” en petróleo y gas y la “transferencia de tecnología de vanguardia” para optimizar yacimientos.2
Delcy Rodríguez habla de “una nueva era para Venezuela” y de un país que “cree en la inversión internacional como motor de su desarrollo”, en el marco de una “apertura económica”.3 En otros reportes oficiales, la mandataria asegura que las nuevas tecnologías tendrán “alto impacto en la exploración y en la producción” y mejorarán “la productividad de nuestra empresa y de nuestros campos”.4 La narrativa se redondea con la promesa de bienestar: el acuerdo sería “en favor del bienestar del pueblo venezolano”.5
PDVSA, por su parte, vende el pacto como precisión técnica y eficiencia: Héctor Obregón destaca software que será “los ojos que guíen la exploración” y afirma que cada dólar de inversión se dirigirá a los pozos con mejores condiciones.6
La mirada crítica: pragmatismo sin euforia
Los medios opositores describen el mismo memorando con menos épica y más contexto político. La Patilla enmarca la alianza como parte de la estrategia del “régimen chavista” para atraer inversión e intentar “fortalecer la recuperación de la industria petrolera nacional” tras años de colapso institucional y la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EEUU.7
El Nacional adopta un tono más analítico: reconoce que el objetivo declarado es “impulsar la transferencia de tecnología de vanguardia para la exploración, perforación y optimización de yacimientos en el país”8, pero subraya que, por ahora, solo se trata de “acuerdos preparatorios” y no de un contrato definitivo.8 También resalta el entusiasmo de SLB por “reinvertir a gran escala” y “desbloquear el valor de sus reservas” mediante perforación avanzada, plataformas digitales e inteligencia artificial.8
Coincidencias y choque de énfasis
Ambos bandos coinciden en algo: sin tecnología extranjera no hay recuperación petrolera. La diferencia está en el encuadre. Para el gobierno, el pacto con Schlumberger prueba que Venezuela vuelve al juego energético global y que la inversión externa llegará bajo sus reglas. Para la oposición, es el recordatorio de que, sin institucionalidad sólida ni reformas de fondo, los grandes anuncios corren el riesgo de quedar en otro memorando que promete más de lo que puede cumplir.