Historia
junio 30, 2026

Familiares de presos políticos mantienen vigilia frente a la Embajada de EE. UU. en Caracas

Familiares de presos políticos y trabajadores de PDVSA detenidos mantienen una vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Los manifestantes solicitan la mediación del encargado de negocios, John Barrett, para presionar por la liberación de sus parientes, denunciando irregularidades en los procesos judiciales.

La escena frente a la Embajada de EE. UU. en Caracas resume el callejón sin salida venezolano: familias que ya no creen en sus propias instituciones tocan la puerta de otra bandera, mientras Washington observa, mide y calla.

Familias vs. Estado venezolano

Del lado de las víctimas, el mensaje es directo y desesperado: «¡John Barrett, escúchanos!». Madres, esposas e hijas llevan cuatro noches de vigilia, durmiendo sobre cartones y colchonetas bajo lluvia y sol, con fotos de sus presos políticos sobre el césped y piedras para que el viento no se las lleve. Exigen no más promesas vacías: «No queremos más anuncios ni promesas; queremos que alguien escuche nuestros casos».

Los familiares denuncian traslados de detenidos desde El Helicoide y advierten que cambiar de cárcel no resuelve nada: «No podemos permitir que nuestros presos políticos cambien de centro de tortura. Ellos deben ser liberados».

PDVSA obrero vs. “cuello blanco”

A esta vigilia se han sumado los familiares del caso “Pdvsa-Obrero”, más de 80 detenidos de bajo rango acusados en un presunto esquema de contrabando. Aseguran que se está haciendo pagar a la base obrera por delitos de “cuello blanco” y reclaman un sistema de justicia “sano” como condición mínima para cualquier normalización del país.

Embajada de EE. UU. vs. expectativas de mediación

La paradoja: los manifestantes, con pancartas de «Libertad para los presos políticos» y «Ya basta de tanto dolor, LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS YA», apuestan a la mediación de Washington, mientras el propio cuerpo diplomático se mantiene distante, limitándose a verificar que estén bien sin ofrecer aún una reunión formal.

Para las familias, la Embajada es último recurso e instrumento de presión internacional; para el Estado venezolano, es una intromisión; para EE. UU., una pieza más en la negociación geopolítica. En el césped de Caracas, esas tres narrativas chocan… y los que siguen pagando la espera son los que duermen a la intemperie.

Cobertura de la historia