Historia
junio 30, 2026

Paro nacional de docentes y universitarios con un acatamiento del 80%

Docentes y trabajadores universitarios de Venezuela realizaron un paro nacional de 24 horas el 10 de junio para exigir salarios dignos y la discusión de contratos colectivos. Según la Federación Venezolana de Maestros (FVM), la protesta tuvo un acatamiento promedio del 80% a nivel nacional, a pesar de denuncias de amedrentamiento en varios estados.

El aula se quedó en casa. Mientras el gobierno intenta vender normalidad, el mapa escolar y universitario de Venezuela dibujó otra cosa: un país donde hasta 8 de cada 10 docentes apagaron el pizarrón para encender la protesta.

Coincidencias: un paro masivo y un salario de hambre

Desde la Federación Venezolana de Maestros (FVM) hablan de un “acatamiento promedio del 80%” del paro nacional, pese a “amenazas y amedrentamiento” en todo el país. Otros gremios confirman la cifra y remarcan que, aun con policías en las puertas, “los docentes no tienen miedo”. El Nacional también recoge el mismo piso de 80% y subraya que el ausentismo fue “total en la mayoría de las escuelas”.

En universidades, algunos sindicatos reportan hasta 95% de paralización en 20 casas de estudio, mientras otros calculan un 75% de adhesión nacional, con aulas vacías y laboratorios cerrados. En todos los niveles se repite el reclamo: salarios que no cubren ni el pasaje y una política de bonos que, recuerdan, “no son salario”.

Contrastes regionales: miedo, rabia y creatividad

En Zulia, ni la “custodia” de la PNB ni las amenazas de suspender el pago frenaron a los maestros, que denuncian ganar 0,70 dólares por día y remarcan que “bono no es sueldo”. En Apure, sindicalistas aseguran que los intereses del magisterio están siendo “vilmente pisoteados” por el ministro y jefes de zona educativa.

Anzoátegui combinó ausentismo y “brazos caídos” dentro de las escuelas, mientras exigen que cese la persecución. En Carabobo, el 80% de los planteles se sumó al paro y algunos manifestantes literalmente recibieron “un balde de agua fría” desde dentro de un liceo, bajo la mirada de cuerpos de seguridad.

En Barinas, las marchas docentes y el paro en la Unellez se hicieron bajo la mirada de la fuerza pública, mientras en Guárico y Monagas los gremios ampliaron el foco: denuncian devaluación, diferimientos en el diálogo con la OIT y exigen salarios base entre 300 y 400 dólares, frente a un mínimo que hoy no llega ni a dos.

Padres, OIT y el próximo round

La protesta no fue solo de maestros: 90% de los representantes decidió no mandar a sus hijos a clases, según la FVM, y sindicatos intergremiales advierten que seguirán en la calle mientras el Ejecutivo “eterniza” la crisis con bonos y aplaza mesas con la OIT.

El paro de 24 horas fue presentado como un “primer paso”: “Protesto quedándome en mi casa”, tituló la FVM. La verdadera lección del día no estuvo en los libros, sino en la magnitud de un sistema educativo dispuesto a detenerse para hacerse oír.

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