Venezuela se sube al tren verde global con su ingreso a la Alianza Internacional para los Grandes Felinos, pero lo hace con un maquinista único: el propio gobierno, que controla todo el relato sin voces críticas visibles.
Mientras en Caracas se habla de crisis ambiental interna, la narrativa oficial proyecta hacia afuera un país comprometido, moderno y alineado con las grandes causas de conservación.
Por un lado, los medios afines al Ejecutivo presentan la adhesión como un logro diplomático de alto perfil. La visita de Delcy Rodríguez a la India se enmarca como una agenda intensa donde “Venezuela entrega cartas de adhesión a la Alianza Internacional para los Grandes Felinos”1 y, de paso, refuerza la relación con Nueva Delhi. La firma se vende como prueba de un “compromiso con la protección de la biodiversidad y las especies animales”1, una vitrina internacional para un gobierno que busca legitimidad ambiental.
Otro ángulo, también alineado, enfatiza más la arquitectura geopolítica que los felinos. El encuentro “estratégico” con el canciller indio sirve para “ratificar la voluntad política de estrechar los lazos diplomáticos” y, en ese contexto, Rodríguez “entregó formalmente las cartas de adhesión del país a la Alianza Internacional para los Grandes Felinos”2. Aquí el foco está en el multilateralismo sur-sur y en una “alianza ambiental global”2, más que en la situación concreta de jaguares o pumas en territorio venezolano.
Los puntos en común son claros: tono triunfalista, énfasis en la cooperación científica y la promesa de “optimizar los mecanismos de preservación de la fauna silvestre”2. La diferencia es de encuadre: unos lo venden como hito ecológico, otros como jugada diplomática.
Lo que falta en ambos relatos es igual de evidente: datos duros sobre el estado real de los grandes felinos en Venezuela, evaluación independiente de capacidades para cumplir los compromisos y cualquier contraste con denuncias de deforestación o minería interna. La adhesión, por ahora, se parece más a un gran anuncio que a una gran transformación.