Nicolás Maduro, detenido en Brooklyn y acusado de narcoterrorismo, se blinda con una estrella de los juicios mediáticos de Nueva York. La jugada: fichar a Anna Estevao, una de las abogadas que ayudó a defender al rapero Sean “Diddy” Combs ante un jurado federal.
El giro de Maduro: de Miraflores al manual del “celebrity trial”
Según registros judiciales, Maduro “ha añadido a su equipo de defensa a una abogada que representó al magnate del hip-hop Sean ‘Diddy’ Combs en el juicio”1. Se trata de Anna Estevao, del bufete Harris Trzaskoma, que “formó parte del equipo que logró la absolución de Combs por cargos de trata de personas con fines sexuales y crimen organizado”1.
Los medios opositores subrayan que Maduro busca blindarse con especialistas en casos de alto impacto: su defensa, encabezada por Barry Pollack, planea impugnar la legalidad de lo que ha descrito como un “secuestro” en una operación militar estadounidense en Caracas2. El 30 de junio está previsto que presenten mociones para intentar desestimar los cargos3.
El espejo Diddy: victorias parciales y condenas
La narrativa crítica recalca el contraste: en el caso Combs, el equipo de Estevao consiguió que el artista fuera “absuelto de los cargos más graves, entre ellos trata de personas con fines sexuales y asociación ilícita, acusaciones que podían derivar en una condena de cadena perpetua”4. Pero el rapero igual “terminó siendo hallado culpable de dos delitos menores vinculados con la prostitución” y hoy cumple 50 meses en prisión4.
Los mismos medios remarcan el paralelismo incómodo: así como Diddy sorteó las acusaciones más letales pero no salió ileso, Maduro “enfrenta cargos federales por narcoterrorismo, conspiración para traficar cocaína y armas” y se ha declarado no culpable3.
Coincidencias y diferencias
En ambos casos, Estevao aparece como pieza clave en el contrainterrogatorio de testigos estrella; en el juicio a Combs, su actuación frente a Casandra Ventura fue descrita como “destacada”2. La diferencia es política: mientras el proceso contra Diddy se leyó como un escándalo de farándula, el expediente Maduro mezcla geopolítica, narcotráfico y la narrativa del chavismo de ser víctima de una persecución internacional.
Que el exmandatario recurra al mismo ecosistema legal de las celebridades dice mucho de cómo quiere librar su batalla: no solo en tribunales, también en el teatro de la opinión pública estadounidense.