Historia
junio 30, 2026

Trasladan a presos políticos de El Helicoide a otras cárceles

Varios presos políticos fueron trasladados desde la sede del Sebin en El Helicoide a otros centros penitenciarios del país, como La Planta, Rodeo, Yare y Tocuyito. ONG y familiares denunciaron la falta de información oficial sobre el paradero de los detenidos, calificando los traslados de irregulares y exigiendo respuestas a las autoridades.

Los autobuses que salieron de El Helicoide no solo trasladaron presos: también movieron la línea roja entre ley y arbitrariedad. Mientras el gobierno habla de “cierre” del mayor símbolo de tortura del país, ONG y familiares denuncian un simple cambio de jaula.

ONG vs. relato oficial: ¿cierre o operación opaca?

Foro Penal exige que se informe con precisión a dónde llevan a cada detenido, advirtiendo que no notificar destino ni paradero “puede llegar a constituir una desaparición forzada” según el Código Penal venezolano. En paralelo, la misma ONG detalla el mapa del traslado: Jackson Vera fue enviado a La Planta, las mujeres al INOF y Las Crisálidas, y otros presos a Rodeo, Yare y Tocuyito.

El Observatorio Venezolano de Prisiones va más allá: recuerda que centros como Tocuyito, Rodeo o Hombre Nuevo Libertador acumulan denuncias por hacinamiento, falta de agua y atención médica y condiciones “incompatibles con la dignidad humana”. Trasladar presos políticos allí, advierte, no significa que “hayan cesado las violaciones de derechos humanos”, sino que “la preocupación aumenta”.

Familias: del “cierre” prometido al cordón policial

Mientras se ejecutaban los movimientos, la PNB bloqueó con piquetes antimotines el acceso de familiares que solo pedían ver al director del penal y obtener un parte médico de sus seres queridos. Otros se quedaron en vigilia con velas frente al portón: “Estamos exigiendo la libertad, no más traslados arbitrarios, no más desapariciones forzadas”.

En X, el dolor se volvió consigna: “Frente a El Helicoide, las familias siguen esperando a sus seres queridos. Siguen resistiendo. Siguen exigiendo libertad para quienes permanecen injustamente tras las rejas”. Otra voz de los familiares es tajante: “No podemos permitir que nuestros presos políticos cambien de centro de tortura. Ellos deben ser liberados”.

Coincidencia incómoda: menos tortura en el discurso, más opacidad en la práctica

ONG, activistas y dirigentes opositores coinciden en algo esencial: mover rehenes políticos entre cárceles comunes no es reforma, es maquillaje. “Las arbitrariedad no desaparece ni se disimula moviendo presos de una cárcel a otra”, recuerda el abogado Gonzalo Himiob, reclamando que quienes superan tres años en preventiva sean liberados o pasen a medidas menos gravosas.

En las pantallas de Washington, El Helicoide aparece “cerrado”. En Caracas, las madres siguen detrás de un escudo antimotín, esperando que alguien diga a qué cárcel fue a parar su hijo.

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