La supuesta “respuesta humanitaria” del chavismo frente a El Helicoide terminó pareciéndose más a una mudanza opaca de rehenes que a una política de justicia. Los presos salieron en autobuses rojos; la arbitrariedad, denuncian las ONG, se quedó intacta, solo cambió de dirección.
Traslados vs. liberaciones: el choque de enfoques
Para el gobierno, el cierre de El Helicoide debía leerse como gesto de reforma; para los defensores de derechos humanos, mover presos no corrige la raíz del problema. “La arbitrariedad no desaparece moviendo presos de una cárcel a otra”, advirtió Gonzalo Himiob, de Foro Penal, reclamando libertad o medidas menos gravosas para quienes llevan más de tres años en detención preventiva.1
Foro Penal detalló que los reclusos fueron enviados a La Planta, Yare, Rodeo, Tocuyito, el INOF y Las Crisálidas, entre otros centros,2 mientras el Observatorio Venezolano de Prisiones subrayó que estos penales están marcados por hacinamiento, enfermedades y violaciones sistemáticas de derechos humanos.3
Legalidad vs. hechos sobre el terreno
En el papel, los funcionarios están obligados a informar el destino y la situación de cada detenido; lo contrario “puede llegar a constituir una desaparición forzada (Art. 180-A CP)”, recordó Himiob.4 En la práctica, Clippve y familiares describen autobuses saliendo sin listas oficiales, órdenes públicas ni notificación a abogados o parientes, una “situación irregular” que revictimiza a las familias.5
Mientras algunas organizaciones celebran excarcelaciones puntuales como la de John Jairo Gasparini,6 dirigentes opositores critican la lógica de concesión selectiva: la libertad como “gesto” y no como derecho.
Calle, redes y narrativa
En la calle hubo piquetes antimotines bloqueando el acceso a El Helicoide y vigilias a la luz de las velas; en redes, figuras opositoras amplificaron el clamor: “No podemos permitir que nuestros presos políticos cambien de centro de tortura. Ellos deben ser liberados”, exigió Fabiana Vera en un mensaje difundido por Vente Venezuela.
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Entre el relato oficial de cierre “humanitario” y la denuncia de “traslados clandestinos” hay una coincidencia incómoda: todos aceptan que El Helicoide es un símbolo. La diferencia es si se está desmantelando la cárcel… o solo cambiando de sitio el símbolo de la represión.