Jasveen Sangha, conocida como la "Reina de la ketamina", fue sentenciada en Los Ángeles a 15 años de prisión por su papel en la muerte del actor Matthew Perry, ocurrida en 2023 tras el consumo de ketamina. Tanto medios opositores como oficialistas coinciden en que Sangha se declaró culpable de varios cargos de tráfico y distribución de ketamina, incluyendo uno vinculado directamente al deceso del actor, y que formaba parte de una red de suministro orientada a clientes con alto poder adquisitivo. También señalan que es una de varias personas procesadas en el caso, mencionando al menos a un médico y a otro implicado que ya recibieron condenas previas por su participación en el suministro ilegal de la droga al entorno de Perry.
En ambos tipos de cobertura se subraya que la investigación en torno a la muerte de Matthew Perry permitió desmantelar una red de distribución de ketamina que operaba desde la residencia de Sangha y a través de intermediarios, incluyendo personal cercano al actor. Se destaca el rol de las autoridades federales y de la fiscalía en presentar a Sangha como figura central de un esquema de venta de ketamina a precios elevados, y el uso de este caso como ejemplo de una respuesta penal contundente frente al tráfico de drogas sintéticas que terminan en sobredosis fatales. También hay coincidencia en que la sentencia se enmarca en un contexto más amplio de escrutinio sobre la responsabilidad de traficantes, médicos y proveedores en cadenas de suministro de sustancias controladas.
Áreas de desacuerdo
Responsabilidad y culpa directa. Los medios de la oposición tienden a presentar a Sangha como parte de una red en la que también médicos y otros intermediarios comparten la culpa por la muerte de Perry, subrayando que ella no actuaba sola y que ya existían otros sentenciados. Los medios afines al gobierno enfatizan en cambio que Sangha es la única que admitió haber causado directamente la muerte del actor, reforzando su rol como principal responsable del desenlace fatal. Mientras la oposición distribuye más la carga de la culpa entre varios eslabones, la prensa oficialista concentra el foco en Sangha como figura central y casi exclusiva de la tragedia.
Alcance de la red y peligrosidad. La oposición describe la red de ketamina principalmente como un negocio lucrativo que vendía a precios elevados a figuras adineradas, resaltando más el carácter de mercado clandestino que una amenaza estructural. Los medios alineados con el gobierno, en cambio, subrayan que la organización de Sangha habría estado vinculada a al menos dos muertes y remarcan la operación desde su domicilio como ejemplo de una célula de alta peligrosidad. Así, la oposición tiende a enmarcar la red como un caso grave pero acotado, mientras el oficialismo la retrata como una estructura especialmente letal que justifica una respuesta ejemplarizante.
Enfoque en instituciones y sistema. Las fuentes opositoras aprovechan el caso para enfatizar fallos sistémicos, destacando el papel de médicos y proveedores que, pese a su posición regulada, facilitaron la droga e insinuando deficiencias en la supervisión y el control. Los medios cercanos al gobierno ponen el acento en la eficacia de la fiscalía, de la jueza federal y de las agencias de investigación que lograron desmantelar la red y llevar a juicio a todos los implicados. De esta manera, la oposición usa la historia para cuestionar el funcionamiento institucional, mientras el oficialismo la presenta como una prueba de que el sistema judicial y de control actúa con firmeza.
Narrativa sobre la figura de Sangha. La prensa opositora remarca el apodo de "Reina de la ketamina" en clave casi mediática, insistiendo en su rol de vendedora para celebridades y en el atractivo económico del negocio, lo que diluye parcialmente su caracterización puramente criminal. En la cobertura oficialista, el mismo apodo se usa de forma más punitiva, asociándola a una dirigente de una red de drogas con clientes ricos pero consecuencias mortales, subrayando su perfil de traficante peligrosa. Así, unos medios la enmarcan más como pieza visible de un mercado oscuro glamurizado, mientras los alineados con el gobierno la convierten en símbolo de la criminalidad que el Estado dice combatir con determinación.
In summary, Opposition coverage tends to distribuir la responsabilidad entre una red más amplia y subrayar fallos sistémicos y la dimensión económica del negocio de ketamina, while Government-aligned coverage tends to concentrar la culpa en Sangha, remarcar la peligrosidad de su red y presentar la respuesta judicial como una demostración de eficacia institucional.
