История
июнь 30, 2026

Dos fuertes terremotos sacuden Venezuela y causan graves daños

Dos potentes terremotos, con magnitudes reportadas entre 7.2 y 7.5, sacudieron gran parte de Venezuela la tarde del 24 de junio, seguidos por al menos 20 réplicas. Los sismos causaron pánico, derrumbes de edificios y daños estructurales en Caracas y varios estados del país, obligando a miles de personas a permanecer en las calles.

Dos terremotos casi gemelos sacudieron a Venezuela y, de paso, también su narrativa política. Mientras los edificios se desplomaban, el país volvió a dividirse entre el parte oficial y el parte ciudadano.

Lo que sí coincide: la magnitud del golpe

Oposición y fuentes técnicas describen uno de los eventos telúricos “más alarmantes de los últimos años”, con magnitudes entre 7,2 y 7,5 y una secuencia de “doblete sísmico” que golpeó el centro-norte del país con epicentros en Carabobo y Yaracuy. El Servicio Geológico de EE. UU. y organismos internacionales hablan de un fenómeno poco frecuente y superficial, capaz de causar daños devastadores en superficie.

Desde el lado oficial, Delcy Rodríguez confirmó “dos movimientos telúricos de magnitud 7.2 y 7.5… seguidos de 20 réplicas” y reconoció “derrumbes de edificio en distintas parroquias” de Caracas y estados vecinos. Diosdado Cabello también habló de “un movimiento telúrico superior a los 7 grados” con “varias zonas complicadas” en la Gran Caracas.

Donde chocan las versiones: control vs. desamparo

En la prensa alineada con el gobierno, el énfasis está en el despliegue: “todo el Sistema de Protección Civil” activado, suspensión de clases, corte de gas y de metro para priorizar rescates, y un mensaje insistente de “mantener la unión para salvar vidas”. Es la imagen de un Estado golpeado, pero en control.

Los medios críticos pintan otra postal. Hablan de “destrucción y pánico”, de edificios colapsados en Altamira y Los Palos Grandes con vecinos removiendo escombros “sin maquinaria, solo un par de plantas eléctricas”. Relatan a caraqueños durmiendo en la calle o en sus carros porque “aún no hay centros de refugios”, y rescates improvisados donde se grita “hay gente viva, necesitamos tobos para mover los escombros”.

Coincidencia incómoda: un país vulnerable

Ambos relatos, aun a regañadientes, terminan aceptando lo mismo: hubo “derrumbes en edificaciones y viviendas”, múltiples estados afectados y servicios básicos tambaleando. La diferencia está en el foco: el gobierno reclama eficacia en la respuesta; la oposición subraya la precariedad previa y el vacío de refugios y datos claros.

Entre el parte oficial y el grito bajo los escombros, la realidad del terremoto venezolano se mide menos en magnitudes y más en la magnitud de su vulnerabilidad.

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