История
июнь 30, 2026
Dinorah Figuera regresa a Venezuela para liderar negociaciones con respaldo de EE. UU.
La diputada Dinorah Figuera regresó a Venezuela para encabezar una nueva ronda de negociaciones con el gobierno, contando con el respaldo explícito de Estados Unidos. Las conversaciones, que incluyen reuniones con Jorge Rodríguez, se centran en la reconstrucción de instituciones democráticas como el CNE, aunque Figuera ha reconocido diferencias de visión con la líder opositora María Corina Machado.
Dinorah Figuera volvió a Caracas y, con ella, regresó un viejo fantasma de la política venezolana: el diálogo. Esta vez, con aval explícito de Washington y bajo la mirada recelosa —y dividida— de la propia oposición.
Dos tableros: Figuera vs. Machado
La movida de EE. UU. abre “otro tablero” de negociación, con Figuera como ficha central y la Asamblea 2015 como vía “institucional” para la transición, en agenda que incluye reconstrucción democrática y un CNE “vigoroso, creíble y transparente”.1 Su regreso, inesperado y a contrarreloj del cónclave opositor de Panamá, sacudió un Parlamento de 2015 que muchos daban por enterrado.2
Pero el capital político reciente está en otra parte: el liderazgo popular de María Corina Machado, ratificado incluso por la propia Figuera, que reconoce que “el liderazgo de la oposición lo ejerce María Corina Machado” aunque admite “diferencias de visión”.3 El dilema de representación queda servido: legitimidad institucional contra mandato ciudadano de 2024.4
Aliados entusiastas vs. escépticos profesionales
Actores como Antonio Ecarri celebran que “sea la sensatez la que prive” y piden “construir un CNE plural, con garantías para todos” que blinde las elecciones.5 El Movimiento Por Venezuela califica de “muy positivas” las reuniones de Figuera con el gobierno interino y EE. UU. y las ve como paso para “construir condiciones reales” de salida a la crisis.6
Otros ponen el freno: Andrés Velásquez alerta a no desenfocarse del objetivo de “ponerle fin definitivo a la tiranía” y reafirma el liderazgo de Machado y el Manifiesto de Panamá.7 Analistas advierten que la mesa Figuera–Rodríguez puede ser “puerta de entrada a una solución o barniz democrático de un acuerdo de estabilidad”: todo dependerá de cronogramas, liberaciones y cambios reales en CNE y TSJ, no de fotos solemnes.4
Estados Unidos y Reino Unido: tutelaje o salvavidas
Washington respalda la nueva comisión de seis exdiputados de 2015 para pactar un nuevo CNE, TSJ electoral y el levantamiento de restricciones a libertades públicas y retorno de exiliados.8 El Reino Unido se suma, “acogiendo con satisfacción las conversaciones iniciales” hacia una “transición pacífica y negociada”.9
La pregunta que flota: ¿Estados Unidos está cambiando de interlocutores y abriendo una estrategia paralela a la de Panamá, con riesgo de fracturar a la oposición?8 Mientras Juan Guaidó insiste en que, pese a 20 años de intentos de división, la respuesta sigue siendo “unión” en torno a Machado y la Plataforma Unitaria,
10 el propio exencargado interino comparte el mensaje de la embajada estadounidense celebrando la reunión Figuera–Rodríguez.
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Libertad de expresión: el hueco en la agenda
EE. UU. y la Asamblea 2015 hablan de “garantías de libertades cívicas esenciales para un discurso político abierto”,12 pero el comunicado del lado de Jorge Rodríguez omite la libertad de expresión, apuntando a un régimen que se ha sostenido en “férreo control” sobre la prensa y medios convertidos en aparatos de propaganda.12
Mientras Figuera promete discutir CNE, TSJ, partidos restituidos y “derechos civiles y políticos con garantías de derechos humanos”,13 el riesgo es claro: o esta mesa abre de verdad el juego democrático, o solo administra el tiempo hasta la próxima simulación electoral.