История
июнь 30, 2026
Delcy Rodríguez se reúne con líderes evangélicos de Estados Unidos
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo un encuentro en Caracas con líderes evangélicos de Estados Unidos. En la reunión participaron representantes de la Iglesia Cristo Rey de Texas, incluyendo a su fundador, el pastor Ramiro Peña, con el objetivo de promover el diálogo y la paz.
Delcy Rodríguez convirtió el Palacio de Miraflores en templo diplomático por una noche: entre Biblias y cámaras oficiales, la “diplomacia de fe” del chavismo buscó bendiciones made in Texas, en plena pugna por legitimidad internacional.
El relato oficial: paz, diálogo y fotos impecables
Los medios alineados con el Gobierno presentan el encuentro como una cita casi pastoral. Rodríguez “sostuvo una reunión de trabajo” con el pastor Ramiro Peña, fundador de la Iglesia Cristo Rey en Texas, para “fortalecer los lazos de amistad, paz y espiritualidad compartida a través del diálogo intercultural”.1
Otra crónica la describe como un “encuentro interreligioso por la paz con líderes evangélicos” donde “prevaleció el diálogo y el respeto interreligioso”, encajando el acto en una agenda de “Diplomacia de Fe” que el Gobierno promueve desde marzo.2
La agencia oficial subraya el carácter de Estado: la “presidenta encargada de la República” recibió a representantes de la Iglesia Cristo Rey de Waco, Texas, en el marco de una serie de jornadas con iglesias “con el objetivo común de promover la paz”.3
La otra cara: fe, poder y legitimidad
Si el Gobierno habla de puentes espirituales, los críticos ven un puente político: líderes evangélicos de EE. UU., muchos influyentes en circuitos conservadores, sentados con una mandataria cuestionada internacionalmente. La insistencia en títulos como “presidenta en funciones” y “presidenta encargada” no es inocente: busca refrendo moral donde escasea el reconocimiento diplomático.1,3
También hay un contraste entre la amplitud religiosa que proclama el oficialismo y la foto real: el protagonismo lo tuvieron pastores evangélicos específicos, invitados cuidadosamente seleccionados, más cercanos a una sintonía ideológica que a un auténtico pluralismo interreligioso.2
En resumen, para Miraflores fue una cruzada por la paz; para muchos observadores, un servicio religioso con alto voltaje geopolítico.