История
июнь 30, 2026

OVP denuncia muerte del recluso Yosvet Lozada en El Rodeo III por falta de atención médica

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte de Yosvet de Jesús Lozada Rojas, de 32 años, en el internado judicial El Rodeo III. Según la ONG, Lozada padecía desnutrición severa y deterioro cognitivo, y falleció por falta de atención médica adecuada a pesar de las solicitudes de sus familiares para una medida humanitaria.

La muerte de Yosvet de Jesús Lozada Rojas en El Rodeo III vuelve a poner frente al espejo al sistema penitenciario venezolano: para las ONG es una sentencia de muerte dictada por omisión, mientras el Estado guarda silencio.

OVP y medios críticos: muerte anunciada, responsabilidad del Estado

El relato coincide en casi todas las fuentes opositoras: Lozada, de 32 años, murió bajo custodia estatal en el internado judicial El Rodeo III con “precarias condiciones de salud desatendidas”. Presentaba un cuadro crítico de desnutrición que le impedía sostenerse en pie y un deterioro cognitivo tal que ya no reconocía a sus familiares, sin recibir la atención médica oportuna que requería.

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) subraya que se había informado formalmente de su situación a la Defensoría del Pueblo, al Ministerio Público y al tribunal que llevaba su causa, pero “sus familiares nunca recibieron respuesta”. Para la organización, la muerte de Lozada eleva a 22 los fallecidos bajo custodia estatal desde abril, un patrón que califica como omisión sistemática y violación del derecho a la vida consagrado en el artículo 43 de la Constitución.

Medios como La Patilla hablan del “enésimo recluso” muerto por falta de atención médica, denunciando que la indolencia institucional “sigue produciendo el mismo resultado tras las rejas”, pese a que la pena de muerte no existe en la legislación venezolana. Efecto Cocuyo remarca que esta es “otra” muerte por desnutrición en El Rodeo III y enmarca el caso en las detenciones de la “Operación Trueno”, en las que defensores alegan acusaciones sin pruebas sólidas.

Coincidencias y silencios

Todos los relatos opositores convergen: falta de atención médica, notificaciones ignoradas y un patrón de desnutrición y enfermedades sin control en las cárceles. La única diferencia es el énfasis: mientras unos destacan la cifra de muertos y el encuadre jurídico como tortura institucionalizada, otros resaltan el contexto político y la etiqueta de preso político.

Del lado oficial, la narrativa es elocuente precisamente por su ausencia: hasta ahora no hay versión del Ministerio de Servicios Penitenciarios ni del Ministerio Público sobre por qué un hombre en estado crítico murió sin atención bajo control absoluto del Estado.