История
июнь 30, 2026

Papa León XIV publica encíclica sobre los riesgos de la inteligencia artificial

El papa León XIV publicó su primera encíclica, "Magnifica Humanitas", en la que alerta sobre los peligros de la inteligencia artificial si no se desarrolla con una base ética. La presentación contó con Christopher Olah, cofundador de Anthropic, quien enfatizó la necesidad de guiar el desarrollo de la IA con voces morales y críticas.

El Vaticano acaba de meter la IA en el confesionario global: “Magnifica Humanitas”, la primera encíclica de León XIV sobre inteligencia artificial, llega como advertencia moral… ¡y con chatbots opinando sobre ella.

El Papa vs. la tecnocracia

León XIV presenta la IA como una “ayuda valiosa” pero advierte que nunca debe sustituir al ser humano ni ser diseñada bajo lógicas de dominio “tecnocráticas”, reclamando una regulación con valores éticos y alcance global. En la encíclica alerta, además, sobre riesgos muy concretos: desde el desplazamiento masivo de trabajadores hasta el poder concentrado en pocas empresas privadas que manejan una tecnología aún “enigmática”, incluso para sus propios creadores.

Las IA responden al sermón

La prensa no se preguntó qué diría Dios, sino qué “opinan” las distintas IA de la encíclica. Claude, de Anthropic, la tilda de “oportuna y ambiciosa” porque pone “la custodia de la persona” en el centro y afirma que la tecnología debe servir a la humanidad “y no al revés”, aunque ve un límite en su capacidad para proponer políticas aplicables en sistemas reales. ChatGPT la ve como “un intento serio de responder éticamente al presente”, pero peca de un tono “demasiado general”. Gemini, por su parte, celebra que el texto no sea “tecnofóbico” y hable de una “ecología de la técnica” que reconoce su utilidad pero le niega autoridad moral o humana.

Christopher Olah, puente incómodo

La puesta en escena fue igual de disruptiva: León XIV se rodeó de expertos laicos y, en lugar de cardenales, dio protagonismo a Christopher Olah, cofundador de Anthropic y pionero en desentrañar cómo funcionan los grandes modelos de lenguaje. Olah admite que “seguimos encontrando cosas misteriosas, incluso inquietantes” en estos sistemas y pide “discernimiento constante” frente a hallazgos que recuerdan a la neurociencia humana.

En el contraste, la coincidencia: tanto el Papa como las propias máquinas señalan lo mismo —sin ética ni control democrático, el futuro de la IA se parece demasiado a un acto de fe… en manos de unas pocas corporaciones.