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июнь 30, 2026

Fiscalía continúa investigación contra la activista Martha Lía Grajales a pesar de amnistía

La ONG Surgentes denunció que la Fiscalía 52 Nacional continúa la investigación contra la activista de derechos humanos Martha Lía Grajales, a pesar de haber recibido una medida de amnistía. La Fiscalía argumenta que actúa bajo "instrucciones superiores".

La cobertura disponible coincide en que la activista y defensora de derechos humanos Martha Lía Grajales, codirectora de la organización venezolana Surgentes, se encuentra aún sometida a una investigación penal por parte de la Fiscalía, concretamente de la Fiscalía 52 Nacional, pese a haber sido beneficiada por una medida de amnistía. Se señala que el Ministerio Público mantiene retenidos su teléfono móvil y su pasaporte y que los fiscales han comunicado que la continuación de los exámenes periciales sobre estos objetos obedece a instrucciones de “instancias superiores”, lo que implica que, en la práctica, el expediente no ha sido cerrado.

Los relatos coinciden en situar este caso dentro del contexto más amplio de procesos penales recientes contra activistas y defensores de derechos humanos en Venezuela, en un escenario de alta conflictividad institucional y polarización política. También se describe la reacción de la organización Surgentes, que ha presentado denuncias formales ante las instancias competentes y ha invocado principios jurídicos como la amnistía y la cosa juzgada, enmarcando el caso de Grajales en la discusión sobre reformas legales y compromisos del Estado venezolano en materia de derechos humanos y garantías procesales.

Áreas de desacuerdo

Legitimidad de la investigación. Los medios de oposición describen la actuación de la Fiscalía como una violación abierta a la amnistía, subrayando que mantener exámenes periciales tras el otorgamiento de ese beneficio equivale a desconocer decisiones judiciales firmes. Fuentes gubernamentales, en cambio, suelen presentar investigaciones similares como procedimientos técnicos pendientes o meras diligencias administrativas que no vulneran la amnistía, sino que la complementan o aclaran. La oposición insiste en que la sola continuidad del proceso implica criminalización, mientras que la narrativa oficial tiende a enmarcarlo como cumplimiento rutinario de la ley.

Rol de las “instancias superiores”. La prensa opositora interpreta la mención a instrucciones de “instancias superiores” como evidencia de interferencia política directa del poder ejecutivo o de jerarquías partidistas en el Ministerio Público. Las versiones afines al gobierno suelen justificar este tipo de instrucciones como parte de la cadena de mando institucional y de la coordinación entre órganos del Estado, sin aceptar que implique presión indebida. Para la oposición, esto confirma la falta de independencia judicial; para los medios alineados con el gobierno, se trata de un funcionamiento normal del aparato estatal.

Marco de derechos humanos y criminalización. Los medios de oposición presentan el caso de Grajales como un ejemplo de persecución y criminalización de defensores de derechos humanos, destacando el efecto intimidatorio sobre la sociedad civil organizada. Los medios cercanos al gobierno, cuando abordan casos análogos, suelen enfatizar la necesidad de investigar posibles delitos más allá de la “etiqueta” de activista, argumentando que nadie está por encima de la ley y minimizando el discurso de criminalización. De este modo, la oposición ve una estrategia sistemática de hostigamiento, mientras que la narrativa oficial habla de un uso legítimo de mecanismos penales.

Significado político de la amnistía. La cobertura opositora presenta la amnistía como un compromiso político y jurídico que debe traducirse en cierre efectivo de expedientes y restitución plena de derechos, por lo que cualquier diligencia adicional se percibe como un engaño o incumplimiento del Estado. El relato gubernamental, en contraste, suele inscribir las amnistías en procesos de “pacificación” controlados, donde el Estado se reserva márgenes para seguir verificando comportamientos o hechos pasados, y relativiza la idea de un borrón y cuenta nueva. Mientras la oposición considera que vulnerar la amnistía erosiona la confianza en eventuales acuerdos políticos, los medios afines al gobierno tienden a resaltar la discrecionalidad soberana del Estado al aplicarla.

In summary, Opposition coverage tends to presentar el caso como una violación flagrante de la amnistía y una muestra de criminalización política de defensores de derechos humanos, while Government-aligned coverage tends to enmarcar situaciones similares como diligencias legales ordinarias bajo la autoridad legítima de las instituciones y como expresión de la facultad soberana del Estado para conducir investigaciones y aplicar amnistías.