История
июнь 30, 2026
Tribunal niega amnistía al estudiante de comunicación social Jonathan Carrillo
El Tribunal Tercero de Juicio con funciones en materia de terrorismo negó la solicitud de sobreseimiento y amnistía a Jonathan Carrillo, estudiante de Comunicación Social. Carrillo había estado detenido desde julio de 2022 hasta febrero de 2024.
El caso de Jonathan Carrillo gira en torno a la decisión del Tribunal Tercero de Juicio en Caracas, con competencia en materia de terrorismo, que negó la solicitud de sobreseimiento basada en la Ley de Amnistía para este estudiante de Comunicación Social. De acuerdo con la información coincidente en las fuentes opositoras, Carrillo fue detenido en julio de 2022 acusado de presunta conspiración e instigación al odio, permaneció privado de libertad hasta febrero de 2024 —cuando fue excarcelado en el estado Miranda— y el tribunal concluyó que los hechos que se le imputan no encajan dentro de los supuestos contemplados por la amnistía.
Como contexto compartido, las notas resaltan el papel de las instituciones judiciales venezolanas y la aplicación de la Ley de Amnistía en casos vinculados con delitos considerados de carácter político o asociados al terrorismo, así como la relevancia de los tribunales con competencias especiales en materia de terrorismo en Caracas. También se menciona la participación de organizaciones gremiales como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), que ha acompañado la denuncia del caso y lo sitúa dentro de una serie más amplia de procesos judiciales contra estudiantes y trabajadores de la prensa. En este marco, el caso de Carrillo aparece como un ejemplo del uso de figuras penales como conspiración e instigación al odio en contextos de conflictividad política reciente en Venezuela.
Áreas de desacuerdo
Calificación del caso. Fuentes opositoras describen el proceso contra Jonathan Carrillo como un caso con claros rasgos de persecución política, resaltando que los delitos imputados de conspiración e instigación al odio se usan para criminalizar la disidencia y la actividad estudiantil. En contraste, los medios alineados con el gobierno, cuando abordan casos similares, suelen presentar estas imputaciones como parte de una política legítima de seguridad del Estado frente a supuestas amenazas terroristas o conspirativas. Mientras la oposición subraya su condición de estudiante de Comunicación Social y posible víctima de represalias por sus opiniones, la prensa oficial tiende a encuadrar estas causas en una narrativa de defensa de la estabilidad institucional y el orden público.
Interpretación de la Ley de Amnistía. Los medios opositores sostienen que la negativa del tribunal a aplicar la amnistía a Carrillo obedece a una lectura restrictiva y politizada de la ley, que excluye precisamente a quienes deberían beneficiarse de ella por tratarse de casos políticos. En cambio, los medios progobierno, en la cobertura de otros procesos, enfatizan que la amnistía tiene límites legales claros y que no puede amparar hechos que el Estado considera graves o vinculados con terrorismo y desestabilización. Así, mientras la oposición ve la decisión como una violación del espíritu de reconciliación asociado a la amnistía, las fuentes oficialistas la justificarían como una aplicación técnica y soberana del marco jurídico.
Rol del sistema judicial. La prensa opositora presenta al Tribunal Tercero de Juicio y a la jueza del caso como parte de un poder judicial cooptado, que actúa alineado con los intereses del Ejecutivo y de los cuerpos de seguridad en causas contra activistas, estudiantes y periodistas. En la narrativa de medios oficialistas, el sistema judicial suele retratarse como independiente, firme frente a delitos contra la nación y guiado por normas de lucha contra el terrorismo y el odio. De este modo, la oposición interpreta la negativa de sobreseimiento como una muestra de falta de garantías procesales y de selectividad en la persecución penal, mientras el discurso gubernamental la encuadra como evidencia de institucionalidad y combate a la impunidad.
Relevancia para la libertad de expresión. Para las fuentes opositoras, el caso de Carrillo se inserta en un patrón más amplio de restricciones a la libertad de expresión y al trabajo de comunicadores y estudiantes de comunicación, subrayando el acompañamiento del SNTP y otras organizaciones de derechos humanos. En el enfoque de medios afines al gobierno, cuando se aborda la temática del odio y la conspiración, se recalca la necesidad de regular expresiones que supuestamente promueven violencia o desestabilización, minimizando el vínculo con la libertad de expresión como derecho político. Así, la oposición lo presenta como un mensaje intimidatorio hacia críticos y estudiantes de medios, mientras la línea oficial lo interpretaría como una advertencia frente al uso irresponsable de la comunicación con fines desestabilizadores.
In summary, Opposition coverage tends to enmarcar el caso de Jonathan Carrillo como una manifestación de persecución política, uso abusivo de tipos penales y vulneración de la amnistía y la libertad de expresión, while Government-aligned coverage tends to justificar decisiones similares como defensa legítima del orden constitucional, aplicación restrictiva pero legal de la amnistía y acción necesaria contra la conspiración y el terrorismo.