#ElPuebloEsElMandato 🇻🇪
Discurso completo de @MariaCorinaYA hoy en el #OsloFreedomForum (@OsloFF):
Es un gran honor para mí estar nuevamente aquí en Oslo. En una nota muy personal, fue aquí, el 11 de diciembre, donde respiré libertad por primera vez después de 16 meses escondido en Venezuela; aquí donde pude abrazar y besar a mi hijos y colegas tras años de separación.
Es increíblemente emocionante estar aquí en persona por primera vez en este foro al que me he unido de forma remota durante tantos años. Estar rodeada de cada uno de ustedes —luchadores por la libertad de todo el mundo con historias y lecciones extraordinarias— es sin duda una experiencia única y conmovedora.
Estoy aquí hoy porque el largo, doloroso y extraordinario camino de Venezuela hacia la libertad ha entrado en su fase definitiva y final. Y los necesitamos a cada uno de ustedes alineados y activos para apoyarnos de manera concreta, ordenada e inmediata durante nuestra transición a la democracia. Y como volveré a Venezuela muy pronto, quería decírselo en persona.
El 28 de julio de 2024 cambiamos el rumbo de nuestra historia. Ese día no fue simplemente una elección presidencial. Fue un acto de valentía cívica.
Frente a un régimen que controlaba las instituciones, manipulaba las reglas, intimidaba a los ciudadanos, censuraba a la prensa y convertía el miedo en un sistema de gobierno, el pueblo venezolano salió y derrotó a Nicolás Maduro por una avalancha de votos.
Lo hicieron en una elección completamente injusta y amañada, y después de años de humillación, pobreza, represión y un éxodo masivo que ha desgarrado a cada familia del país.
El pueblo lo hizo por orgullo y con la convicción de que la soberanía les pertenecía.
Cientos de miles de ciudadanos se convirtieron en guardianes del voto. Protegieron los centros de votación, recolectaron las actas de escrutinio, transmitieron las pruebas y arriesgaron su libertad y, en algunos casos, sus vidas, para que la verdad del 28 de julio no pudiera ser sepultada.
Esas actas se convirtieron en algo más que documentos electorales.
Se convirtieron en la prueba de la voluntad de una nación; y de su alma.
Se convirtieron en la evidencia de un mandato.
Y por eso quiero hablarles hoy de una idea que, para mí, resume el desafío de Venezuela y la oportunidad de Venezuela:
El pueblo es el mandato.
La historia de Venezuela hoy es la historia de millones de ciudadanos que mantuvieron viva la soberanía de nuestro pa�ís durante más de dos décadas mientras el régimen intentaba extinguirla.
Son personas comunes y corrientes que votaron sabiendo que sus nombres podían ser registrados, sus hogares marcados y su valentía castigada. Marcharon sabiendo que serían reprimidos. Criaron a sus hijos en medio de constantes apagones eléctricos, salarios colapsados, escuelas deterioradas y sin maestros, hospitales desabastecidos y la lucha diaria por preservar la dignidad.
Millones huyeron del país para alimentar a sus familias y proteger a sus hijos. Muchos lo hicieron para proteger sus vidas y asegurar su libertad.
Y, sin embargo, nunca renunciaron a la idea de que Venezuela iba a ser libre.
Estas personas no son el telón de fondo de esta historia. Son los protagonistas.
Son valientes. Y son pacíficos. Y eso importa.
Venezuela no es una sociedad rota por el odio religioso, el conflicto racial, la división regional o la discordia civil permanente. Es un país con una cultura democrática, un instinto cívico y una capacidad extraordinaria de organización civil.
Nuestro pueblo ha sufrido inmensamente y, sin embargo, nunca perdió su vocación de paz. Han sido provocados, humillados, perseguidos, empobrecidos y forzados al exilio.