História
junho 30, 2026

Corte IDH escucha testimonios sobre la "Masacre de El Junquito"

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) celebró una audiencia sobre la responsabilidad de Venezuela en la "Masacre de El Junquito", ocurrida el 15 de enero de 2018. Durante la sesión, familiares de las víctimas y representantes de la ONG Foro Penal presentaron testimonios sobre la ejecución extrajudicial del grupo liderado por Óscar Pérez.

La masacre de El Junquito ha salido de los expedientes venezolanos para sentarse en el banquillo continental: la Corte Interamericana evalúa si el operativo del 15 de enero de 2018 fue combate legítimo o ejecución extrajudicial. En la sala, solo hay una voz: la de las víctimas. El Estado venezolano decidió no presentarse.

Víctimas vs. Estado ausente

Del lado de las familias y ONG, el relato es contundente. Alfredo Romero, director de Foro Penal, presentó el caso como prueba de “ausencia de justicia” y de un patrón de violaciones de derechos humanos y posibles crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Según su exposición, los videos incorporados al expediente mostrarían que Óscar Pérez y los otros seis fallecidos estaban rendidos cuando fueron abatidos, en un operativo que movilizó a más de 500 funcionarios y en el que incluso se habría usado un lanzacohetes para destruir el lugar donde se refugiaban.

Los familiares insisten en la tesis de ejecución y en la necesidad de limpiar el nombre de los muertos. En la audiencia, se recordó que los videos difundidos por el propio Pérez lo muestran rindiéndose y, aun así, “los asesinaron”. La madre de una de las víctimas relató ante la Corte que “su cuerpo estaba destrozado”, símbolo del carácter brutal del operativo.

Del otro lado, el silencio. Ni defensa, ni explicación, ni contraargumentos: la delegación venezolana simplemente no se acreditó ante la Corte IDH, pese a que el tribunal evalúa su responsabilidad internacional por la llamada “Masacre de El Junquito”.

Choque de narrativas

La narrativa oficial previa en Venezuela calificó a Pérez y su grupo de “terroristas”. Los familiares, en cambio, sostienen que actuaron amparados en el artículo 350 de la Constitución, que permite desconocer a un gobierno convertido en dictadura, y reclaman que “se limpie el nombre de ellos”.

Mientras la justicia interna es acusada de ser “cómplice y encubridora”, la Corte IDH se convierte en el nuevo campo de batalla: de un lado, quienes denuncian ejecuciones y torturas; del otro, un Estado que, por ahora, solo se defiende con la ausencia.