História
junho 30, 2026

Venezuela firma acuerdo con la empresa argentina IMPSA para culminar la central hidroeléctrica de Tocoma

El gobierno de Venezuela firmó un acuerdo con la empresa argentina IMPSA para finalizar la construcción de la central hidroeléctrica de Tocoma, en el estado Bolívar. El proyecto busca añadir 2.640 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional, en un esfuerzo por estabilizar el servicio y fomentar la inversión privada en el sector.

Venezuela vuelve a apostar por Tocoma, la hidroeléctrica fantasma del Caroní, con un “acuerdo histórico” con la argentina IMPSA. Sobre el papel promete 2.640 megavatios frescos; en la práctica reabre todas las grietas de un sistema eléctrico quebrado y politizado.

El relato oficial: soberanía, megavatios y apertura “controlada”

Para el gobierno interino de Delcy Rodríguez, el convenio con IMPSA es un punto de inflexión. Hablan de un "acuerdo histórico" para culminar Tocoma y avanzar en trabajos del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), con el objetivo de “sumar 2.640 megavatios al país” y garantizar la estabilidad del servicio e impulsar el crecimiento económico. Medios alineados destacan que el proyecto "fortalecerá el Sistema Eléctrico Nacional (SEN)" y será clave para el “crecimiento económico sostenible”.

La narrativa oficial subraya a IMPSA como “reconocida empresa latinoamericana” con impacto global, especializada en proyectos energéticos de alta complejidad, y recuerda que el acuerdo incluye también la recuperación de unidades en Macagua, hasta completar la inyección de 2.640 MW.

La mirada crítica: vieja obra, nuevos socios, mismas sospechas

La prensa opositora también habla de “acuerdo histórico”, pero el énfasis es otro: Tocoma es un proyecto mil millonario heredado de la era Chávez que nunca se terminó, en un sistema eléctrico “en crisis desde hace años” por corrupción y falta de mantenimiento, más que por sanciones. Se recuerda que los venezolanos siguen sufriendo apagones diarios, sobre todo fuera de Caracas.

Además, se pone la lupa sobre quién está detrás de IMPSA: la compañía, privatizada en 2025, fue adquirida por el consorcio estadounidense IAF, cuya principal accionista, Arc Energy, es descrita como “afín a Donald Trump” y cuyos directivos figuran como aportantes a su campaña. A eso se suma que el presidente de IMPSA en Venezuela, Jorge Rafael Salcedo Hernández, fue abogado de Samark López Bello, señalado por el Tesoro de EE. UU. como testaferro de Tareck El Aissami.

Coincidencias y choque de fondo

Gobierno y oposición coinciden en un dato: Tocoma y Macagua podrían sumar más de 2.000 MW a corto plazo y 2.640 MW en total, si el plan se ejecuta. Pero mientras el oficialismo vende el acuerdo como símbolo de soberanía energética y apertura ordenada al capital extranjero, la prensa crítica lo lee como la reactivación de un viejo agujero negro financiero ahora en manos de nuevos aliados políticos.

Entre promesas de megavatios y nombres pesados en las juntas directivas, la pregunta incómoda es la misma de siempre: ¿esta vez se encenderá Tocoma… o solo volverá a iluminar los negocios de unos pocos?

Cobertura da história