História
junho 30, 2026

Protestas en Bolivia se intensifican exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz

Las protestas sociales y los bloqueos de carreteras se han extendido por Bolivia, con manifestantes exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La crisis, que ya suma cinco semanas, ha provocado un grave desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustible, con al menos nueve muertes reportadas.

Las calles de Bolivia están en llamas y el poder de Rodrigo Paz pende de un hilo, entre bloqueos que asfixian al país y un Gobierno que habla de complot antes que de autocrítica.

Dos relatos sobre la misma crisis

Para la oposición y las organizaciones movilizadas, lo que ocurre es una rebelión social frente a la peor crisis económica en 40 años. Cientos marchan en La Paz “para exigir la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz” tras un mes de protestas y más de 90 puntos de bloqueo que dispararon la escasez y duplicaron los precios de alimentos, medicinas y combustibles. En ese marco, la crisis ya “deja 9 muertos” tras cinco semanas de bloqueos, muchos de ellos por no poder llegar a hospitales, en un escenario que la CIDH mira con “profunda preocupación”.

El malestar no solo viene de sindicatos y campesinos; también de las bases urbanas. Asociaciones vecinales de El Alto organizaron un “Gran Cabildo” para exigir la renuncia de Paz, la liberación de dirigentes detenidos y frenar proyectos como la llamada Ley Antibloqueo y privatizaciones, en un acto que incluso bloqueó el acceso al aeropuerto de El Alto.

El marco del Gobierno y aliados

Desde el lado gubernamental y medios afines, el foco está en el costo humano y económico de los bloqueos, más que en la legitimidad de las demandas. La Gobernación de La Paz declaró una “emergencia sanitaria y humanitaria por 90 días” para garantizar oxígeno, medicamentos y alimentos, tras 33 días de protestas y bloqueos en siete departamentos.

El empresariado también entra en escena: las industrias bolivianas habrían perdido unos “2.000 millones de dólares” por los cortes de ruta, un golpe que ya lleva a empresas a estudiar mudarse a otras regiones o incluso a Perú, Paraguay o Chile. En paralelo, Paz pide una tregua y “madurez política” mientras acusa un plan de desestabilización con injerencia extranjera.

Coincidencias incómodas

Ambos bandos coinciden en algo: el país está al borde del colapso. Pero mientras unos ven un levantamiento legítimo contra un gobierno sordo, otros ven un bloqueo salvaje que secuestra a toda la población. En el medio, la escasez, los muertos y una democracia cada vez más sitiada por sus propios métodos de protesta y de respuesta estatal.

Cobertura da história