História
junho 30, 2026

La Asamblea Nacional aprueba reforma para abrir el sector eléctrico a la inversión privada

La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó en primera discusión una reforma a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico. El proyecto busca permitir la participación de capital privado y mixto en el sector para mejorar un servicio afectado por constantes cortes.

La apertura del sector eléctrico venezolano al capital privado llega tras años de apagones y discursos anti-privatización. La reforma se vende como modernización urgente, pero también exhibe, sin decirlo, el fracaso del modelo estatista que el chavismo defendió durante dos décadas.

Lo que dice el oficialismo: modernización sin perder el control

Los medios alineados al Gobierno presentan la reforma como un paso técnico y ordenado, casi aséptico. Hablan de un proyecto para “reconfigurar el modelo energético del país a través de la incorporación de capitales privados y mixtos”, aprobado por unanimidad en primera discusión. La nota de Últimas Noticias subraya que el objetivo es diversificar actores en generación, transmisión y comercialización, pero dejando claro que “el Estado venezolano se mantiene como el eje central y actor fundamental del sistema”, con más de 50 % del capital en las empresas mixtas.

La Iguana.tv se limita al tono institucional: la AN aprobó el proyecto de reforma “para fortalecer la gestión y el funcionamiento del sector eléctrico”, cuyo propósito es regular el sistema y la prestación del servicio en todo el territorio nacional.

Lo que resalta la oposición: giro ideológico y factura pendiente

Los portales críticos remarcan el viraje político. Runrun.es lo resume sin maquillaje: “Gobierno aprueba reforma eléctrica: ahora sí, la empresa privada es bienvenida”. El Pitazo enfatiza que la reforma de 42 artículos permitirá “el ingreso de capital privado al sector”, alejando al chavismo de la vieja bandera de nacionalización.

El Nacional destaca que el proyecto busca “propiciar las inversiones privadas” en un sistema golpeado por constantes cortes y que introduce concesiones, supervisión pública y obligación de compensar económicamente a los usuarios por daños. Efecto Cocuyo subraya esos mismos tres pilares: protección del sistema, mantenimiento de infraestructura y mejor atención al ciudadano, pero contrasta con la versión oficial al recordar las denuncias de corrupción y la bonanza petrolera desaprovechada.

La Patilla pone el dedo en la herida política con un titular elocuente: “El chavismo ahora busca desesperadamente abrir inversiones en el sector eléctrico”, subrayando que el giro llega después de una crisis prolongada y termoeléctricas paralizadas.

Coincidencias y choques

Todos los relatos reconocen lo mismo: el sistema tiene “limitaciones estructurales” y necesita capital privado. La diferencia está en el culpable. El Gobierno habla de sanciones y mayor demanda; la oposición insiste en corrupción, mala gestión y atraso regulatorio. En el papel, la reforma promete tarifas realistas, rentabilidad “razonable” y compensaciones a usuarios. En la práctica, el choque será entre un Estado que no quiere soltar el control y unos inversores que no entran a pérdida.

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