História
junho 30, 2026

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda irán a segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, celebrada el 31 de mayo, confirmaron que ningún candidato obtuvo la mayoría necesaria para ganar. En consecuencia, los colombianos volverán a las urnas para una segunda vuelta entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda el próximo 21 de junio.

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se medirán en una segunda vuelta que parece más un referendo emocional que una elección ordinaria: ¿se mantiene el experimento de la izquierda en el poder o se gira bruscamente hacia la ultraderecha?

Los números: empate técnico con polarización máxima

Todos los relatos coinciden en el dato duro: De la Espriella rondó el 43,6%-43,8% y Cepeda el 41%-41,2%, con una participación cercana al 56,5% y más de 20 millones de votantes. Ninguno superó el 50%, obligando al balotaje del 21 de junio. La tercera vía se desplomó: Paloma Valencia quedó en torno al 6,8%-6,9%, “una derrota histórica para la derecha tradicional colombiana”.

Relato opositor: epopeya contra la “tiranía”

Los medios críticos con el gobierno pintan a De la Espriella como la gran sorpresa, “el más votado de la jornada” con más de 10 millones de votos, presentado como el candidato que promete “derrotar la tiranía y el absolutismo”. Se subraya que el país está “dividido entre prolongar la era de la izquierda o girar hacia la extrema derecha” y que Cepeda es “el candidato del presidente saliente Gustavo Petro”, es decir, el rostro de la continuidad. La posible alianza con Paloma Valencia se vende como la llave para sellar la victoria de la derecha dura.

Relato alineado al gobierno: normalidad y legitimidad

Los medios cercanos al oficialismo bajan el tono apocalíptico. Hablan de una “jornada electoral sin grandes incidencias” y “en paz”, con 408.000 miembros de la Fuerza Pública desplegados y un fuerte incremento del voto en el exterior. Cepeda aparece como la fórmula “oficialista Pacto Histórico” que simplemente se enfrentará a un “abogado de ultraderecha”, sin dramatizar la contienda como una guerra contra un régimen.

Coincidencias incómodas

Ambos bandos admiten que Colombia votó masivamente y en calma, que el duelo Espriella–Cepeda es el único que importa y que el uribismo clásico quedó pulverizado. La diferencia está en el adjetivo: para unos, la segunda vuelta es la última trinchera contra el “régimen Petro”; para otros, apenas la continuación institucional de un país que, al menos por ahora, sigue creyendo en las urnas.

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