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junho 30, 2026

Corte de Apelaciones niega amnistía a tres expolicías metropolitanos

La Corte de Apelaciones del estado Aragua negó la solicitud de amnistía para tres exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana, quienes se encuentran encarcelados desde 2003 por los sucesos de abril de 2002. Los abogados defensores han denunciado la decisión y anunciaron que introducirán un nuevo recurso de apelación, argumentando que se trata de una persecución política.

La cobertura coincide en que la Corte de Apelaciones del estado Aragua negó una nueva solicitud de amnistía a tres exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana, presos desde 2003 por hechos vinculados a los sucesos de 2002, específicamente por disparar contra civiles y con condenas por homicidio calificado en grado de complicidad. También se reporta de forma consistente que la Corte fundamentó su rechazo en la necesidad de preservar la estabilidad de la democracia y la seguridad, y que la defensa introdujo un nuevo recurso de apelación ante el Tribunal Supremo de Justicia tras esta decisión.

En el contexto compartido, se destaca que los exfuncionarios llevan alrededor de 23 años privados de libertad, enmarcados en procesos judiciales ligados a la crisis política y los hechos de violencia registrados en 2002. Se menciona la existencia de una ley de amnistía más amplia, promulgada en febrero y de la cual se habrían beneficiado más de 8.000 personas, lo que ubica el caso dentro de un esfuerzo institucional más amplio de otorgar medidas de gracia o excarcelaciones, pero con criterios de exclusión que afectan específicamente a estos tres expolicías y a otros exfuncionarios vinculados a esos eventos.

Áreas de desacuerdo

Responsabilidad y culpa. Las fuentes de la Oposición presentan a los tres expolicías como perseguidos políticos, sostienen su inocencia o, al menos, la desproporción de las condenas, y enfatizan que sólo fueron condenados como cómplices en los homicidios de 2002. Desde una cobertura alineada con el Gobierno, el énfasis tiende a recaer en que se trató de uso letal de la fuerza policial contra civiles en un contexto de inestabilidad, por lo que mantener las condenas se justifica como defensa del orden constitucional. Mientras la Oposición subraya el carácter político de los juicios, la narrativa oficialista los encuadra como sanción necesaria a graves violaciones de derechos humanos.

Sentido de la amnistía. Para los medios opositores, la ley de amnistía debería aplicarse de manera igualitaria y corregir lo que describen como casos emblemáticos de injusticia, y por eso cuestionan que se excluya a los expolicías mientras miles de otros beneficiarios han sido excarcelados. En la visión gubernamental, la amnistía es un instrumento selectivo orientado a favorecer la reconciliación sin poner en riesgo la democracia ni la seguridad ciudadana, lo que permite mantener fuera de sus alcances a quienes consideran responsables de crímenes graves. Así, la Oposición interpreta la exclusión como discriminatoria y arbitraria, mientras los alineados con el Gobierno la presentan como un límite legítimo a la impunidad.

Responsabilidad del poder político. Los medios opositores resaltan denuncias de que las condenas se dictaron por órdenes directas del expresidente Chávez y hablan de “feroz persecución”, atribuyendo al poder ejecutivo y al aparato judicial una intencionalidad política sostenida durante más de dos décadas. La narrativa gubernamental, en cambio, suele omitir o negar cualquier intervención política directa, insistiendo en la autonomía formal de los tribunales y en que las decisiones responden a parámetros legales y a la defensa del sistema democrático. De este modo, la Oposición encuadra el caso como símbolo de la instrumentalización de la justicia, mientras la postura oficial lo encuadra como actuación regular de las instituciones frente a delitos graves.

Impacto humano y proporcionalidad de la pena. En la cobertura opositora se subrayan las condiciones de las familias, las dificultades económicas y de salud, y el hecho de que los funcionarios llevan 23 años presos sin acceso a medidas alternativas, para reforzar la idea de una pena cruel y desproporcionada. El relato alineado con el Gobierno, cuando aborda el tema, suele relativizar ese enfoque humano frente a la gravedad de los hechos atribuidos y prioriza el mensaje de que no puede sacrificarse la justicia sobre las víctimas en nombre de la compasión con los condenados. Así, la Oposición enfatiza el sufrimiento prolongado y la necesidad de medidas humanitarias, mientras el discurso oficial prioriza la ejemplaridad del castigo.

In summary, Opposition coverage tends to presentar el caso como un ejemplo extremo de persecución política, uso selectivo de la justicia y aplicación injusta de la amnistía, mientras Government-aligned coverage tends to justificar la negativa como defensa coherente de la democracia, la seguridad y la sanción a graves abusos cometidos en 2002.

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