História
junho 30, 2026
OFAC autoriza a empresas de EEUU a negociar con Pdvsa
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. emitió una licencia general que autoriza a empresas estadounidenses a realizar ciertas transacciones con Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Esta medida busca colaborar en la restauración del sector energético venezolano y apoyar el mercado mundial de petróleo, aunque bajo condiciones estrictas.
La cobertura de ambos bloques coincide en que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió la Licencia General 52, que autoriza a empresas estadounidenses a realizar determinadas transacciones con Pdvsa y con empresas mixtas en las que la estatal venezolana tiene una participación igual o superior al 50%. Tanto medios opositores como oficialistas señalan que la medida habilita la compra y comercialización de petróleo venezolano por parte de compañías de Estados Unidos, incluyendo operaciones de exportación e importación, y que afecta a Pdvsa y sus filiales. Los dos coinciden también en que se trata de una flexibilización focalizada de sanciones, ligada al objetivo de aumentar la oferta de crudo en el mercado internacional, en un contexto de precios elevados, y que abre espacio a nuevas inversiones en el sector energético venezolano.
Ambos tipos de medios reconocen que la licencia forma parte de un proceso más amplio de revisión del régimen de sanciones petroleras, en el que Washington equilibra su interés en la estabilidad del mercado energético con sus objetivos políticos respecto a Venezuela. Coinciden en que el esquema diseñado por la Ofac busca canalizar, controlar y condicionar los flujos financieros, incluyendo la obligación de regir los contratos por leyes estadounidenses y de manejar ciertos pagos en cuentas o fondos especiales supervisados por el Tesoro. Además, los dos enfoques asumen que esta flexibilización se inscribe en la dinámica de empresas mixtas ya existentes, como PetroUrdaneta, y que afecta directamente a la relación entre el Estado venezolano, Pdvsa y las petroleras internacionales que buscan asegurar o recuperar posiciones en el país.
Áreas de desacuerdo
Alcance de la flexibilización. Los medios opositores subrayan que la licencia es limitada, condicionada y no implica un levantamiento general de las sanciones, insistiendo en que el gobierno venezolano no tendrá libre disposición de todos los ingresos. En contraste, los medios alineados con el gobierno presentan la decisión como un levantamiento parcial de sanciones más amplio, hablando de exclusión de ciertas operaciones del régimen sancionatorio y de un proceso de alivio gradual para el sector petrolero. Mientras la oposición enfatiza los controles y restricciones, la prensa oficialista privilegia el mensaje de reapertura y normalización progresiva de negocios con Pdvsa.
Beneficiarios y narrativa de ganancias. La cobertura opositora focaliza en cómo la medida protege y favorece a empresas extranjeras, destacando las cláusulas que obligan a someter contratos a la jurisdicción estadounidense y a concentrar pagos en cuentas determinadas por el Tesoro, lo que limita la maniobra financiera del Estado venezolano. La cobertura oficialista, en cambio, resalta que la licencia beneficiará simultáneamente a Estados Unidos y a Venezuela, subrayando el potencial de nuevas inversiones, mayor producción y mayores ingresos para Pdvsa y la economía nacional. Para los medios opositores, el énfasis está en la tutela y el condicionamiento externo; para los progobierno, en la recuperación económica y las oportunidades para el país.
Motivaciones de Estados Unidos. Los medios de oposición describen la medida como parte de una estrategia de Washington para contribuir a la restauración del sector energético venezolano y apoyar la estabilidad del mercado mundial de petróleo, pero dentro de un esquema de presión política que mantiene sanciones clave. Los medios alineados con el gobierno destacan sobre todo que Estados Unidos busca incrementar la oferta global de crudo ante el alza de precios y que reconoce la importancia de Venezuela como proveedor, interpretándolo como un giro pragmático favorable al gobierno de Caracas. Así, la oposición habla de un instrumento técnico de política energética y sancionatoria, mientras el oficialismo lo lee como un reconocimiento y acercamiento político.
Control institucional y soberanía. La cobertura opositora insiste en los mecanismos de control de la Ofac sobre los flujos de dinero, la obligación de resolver disputas en territorio estadounidense y la sujeción a normas legales de Estados Unidos, lo que es presentado como evidencia de que la relación sigue marcada por desconfianza y condicionamientos severos. La prensa oficialista minimiza o no detalla esos aspectos procedimentales, y enfatiza que se trata de una decisión soberana de Estados Unidos que, sin embargo, abre margen para que Venezuela recapitalice su industria petrolera y recupere espacios de soberanía económica a través de mayores exportaciones. Para los primeros, los candados legales prueban que el gobierno venezolano continúa bajo fuerte supervisión externa; para los segundos, el centro de la noticia es la reactivación de negocios con Pdvsa en términos que consideran positivos.
In summary, Opposition coverage tends to enmarcar la licencia como una flexibilización estrictamente condicionada que mantiene a Pdvsa y al gobierno venezolano bajo fuerte control financiero y legal de Estados Unidos, mientras Government-aligned coverage tends to presentla como un paso sustantivo en el levantamiento de sanciones y en la recuperación económica y petrolera de Venezuela.