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Magnifica Humanitas (5)

Ante las promesas de la Inteligencia Artificial (IA), la encíclica que releemos parte de la cuestión del dominio contemporáneo de la técnica y su incidencia sobre “nuestro modo de vivir este tiempo”, “el modo concreto de vivir las relaciones sociales”, por lo que la cuestión, como lo advierte León XIV, no plantea una decisión de futuro, interpela a nuestro presente y a la vida cotidiana; entre otras por dos cuestiones fundamentales: Una, saber cómo pueden leerse los signos de estos tiempos iluminados por la Palabra, por la doctrina social de la Iglesia, admitiéndose que deben arbitrarse “nuevos caminos” y que el Evangelio que nos ilumina no establece modos concretos de vivir, sólo los ilumina para poder discernir, cada uno y todos, sobre el bien y acerca del mal.

Magnifica Humanitas (5)

TL;DR

  • La IA interpela el presente y la vida cotidiana, exigiendo discernimiento sobre el bien y el mal en el avance tecnológico.
  • La técnica, dominada por la eficiencia y el lucro, puede desplazar la preservación de la Casa Común y la visión antropológica.
  • El control opaco de plataformas digitales y algoritmos exige verificar su consistencia con los principios de la doctrina social de la Iglesia.
  • La IA, aunque imita funciones humanas, carece de conciencia moral y sabiduría, pues no reside en el horizonte afectivo y espiritual.
  • La IA no es moralmente neutra y puede reforzar estereotipos e ideologías, presentando decisiones automatizadas como neutrales.
  • Se requiere prudencia, controles rigurosos y una ralentización en la adopción de la IA para proteger a la familia humana.
  • La IA debe ser un medio guiado por la inteligencia humana, con su conciencia y libertad, para establecer su uso y límites responsables.