Storia
giugno 30, 2026

Cifra de muertos por terremotos en Venezuela asciende a 920

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó en un balance oficial que el número de fallecidos a causa de los terremotos del 24 de junio ascendió a 920, mientras que la cifra de heridos se ubicó en 3.360. Las autoridades continúan con las labores de rescate en las zonas afectadas, principalmente en La Guaira.

La misma tragedia, dos relatos distintos: mientras el Gobierno habla de despliegue “ininterrumpido” y ayuda masiva, la oposición pone el foco en el caos, los desaparecidos y la militarización de La Guaira.

El parte oficial: eficiencia bajo control

Los medios alineados con el Gobierno subrayan las cifras y la maquinaria del Estado. Jorge Rodríguez confirmó 920 fallecidos, 3.360 heridos y más de 4.000 damnificados, con 1.423 infraestructuras afectadas, entre edificios, hospitales y centros comerciales. Se insiste en que los cuerpos de seguridad y Protección Civil mantienen un “despliegue ininterrumpido”, con La Guaira como prioridad, maquinaria pesada en la zona cero y dos centros de acopio en Caracas para recibir donaciones. Otro reporte oficial destaca la declaración de estado de desastre natural en La Guaira y la distribución de 2,6 millones de kilos de alimentos y proteínas a los afectados.

En esta versión, el mensaje es claro: hay dolor, pero también orden, logística y cooperación internacional activada.

La mirada crítica: dolor, militarización y vacío del Estado

Desde medios de oposición, las mismas cifras sirven para dibujar otro cuadro: 920 muertos, 3.360 heridos y al menos 172 personas aún atrapadas bajo escombros. Se subraya que La Guaira está “totalmente en control” de la Fuerza Armada, resaltando la militarización del estado como un dato político, no solo operativo.

La Patilla recalca los 383 edificios con daños totales o muy severos y el llamado de Rodríguez de “no bajar a La Guaira”, orientando la solidaridad hacia centros de acopio en Caracas. Mientras tanto, en redes, líderes opositores amplifican denuncias de familias que aún no saben de sus seres queridos y piden reportar desaparecidos en línea. Otro mensaje muestra viviendas dañadas en Caracas cuyos vecinos siguen esperando a las autoridades para evaluar riesgos.

En contraste con el parte oficial, este relato enfatiza la sensación de abandono, la opacidad y la centralidad de la sociedad civil frente a un Estado que habla mucho de control, pero llega tarde a demasiadas puertas.