Storia
giugno 30, 2026

EE. UU. e Irán firman memorando de entendimiento para poner fin a la guerra

Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento para cesar las hostilidades, reabrir el estrecho de Ormuz y comenzar negociaciones para un acuerdo de paz definitivo en un plazo de 60 días. El acuerdo, anunciado por Donald Trump, también contempla el levantamiento de sanciones a cambio de que Irán se comprometa a no desarrollar armas nucleares. El texto del acuerdo fue publicado por ambas partes.

Estados Unidos e Irán dicen haber parado la guerra, reabierto Ormuz y encarrilado la paz. Sobre el papel hay alto el fuego, petróleo barato y promesas nucleares; en la práctica, arrancan 60 días de vértigo diplomático llenos de condiciones, dudas y fuego cruzado regional.

Qué dice el texto (y quién se cuelga la medalla)

Medios iraníes y estadounidenses coinciden en lo básico: un memorando de 14 puntos decreta el “cese inmediato y permanente” de las operaciones militares, incluido Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz y la retirada del bloqueo naval de EE. UU., con un plazo de 60 días para un acuerdo definitivo y el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares. Washington lo vende como un logro total que “logra todo lo que nos propusimos: poner fin al conflicto, reabrir Ormuz y evitar que Irán obtenga nunca un arma nuclear”.

Trump presume de haber firmado el pacto en Versalles, en plena cumbre del G7, y de que gracias a él se evitó una “catástrofe económica” regional, mientras el mercado lo celebra con una caída del petróleo al nivel más bajo desde el inicio de la guerra.

Irán: acuerdo sí, rendición no

En Teherán, la narrativa oficial es de victoria vigilante. El acuerdo levanta sanciones, libera activos y abre un plan de reconstrucción económica, y hasta exime de tarifas a los buques que crucen Ormuz durante 60 días. Pero el líder supremo Mojtaba Jameneí insiste en que firmar “no significa la aceptación de la opinión del enemigo” y que Trump llegó al pacto movido por la “desesperación”, usando “todo tipo de argucias”. El presidente Masoud Pezeshkian le promete respetar las “líneas rojas” y salvaguardar al “Eje de la Resistencia”.

Oposición y flancos abiertos

La prensa crítica en EE. UU. y la región subraya lo que falta: el texto solo amarra por ahora una reducción del enriquecimiento de uranio bajo supervisión del OIEA, dejando para los 60 días la ingeniería fina del pacto nuclear y las sanciones. Además, planea una incómoda “incógnita” de 300.000 millones de dólares en reconstrucción, políticamente tóxica para Trump, que jura que EE. UU. “no pagará 300 mil millones” y que Irán no recibirá “ni un centavo” directo de Washington.

Mientras, Israel desafía de frente el espíritu del memorando y anuncia que no abandonará su “zona de seguridad” en el sur de Líbano “mientras las necesidades de seguridad así lo requieran”, consolidando un despliegue indefinido que choca con la prometida integridad territorial libanesa.

La paz, por ahora, es un documento firmado en Versalles y en servidores digitales. El verdadero test será si en 60 días ese PDF se convierte en realidad… o en otra tregua fallida en Oriente Medio.

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