Storia
giugno 30, 2026

Papa León XIV califica la pederastia clerical como una "plaga" y "herida abierta"

Durante una visita a España, el papa León XIV se ha referido a la pederastia clerical como una "plaga" y una "herida abierta", reconociendo la necesidad de verdad, justicia y reparación para las víctimas. Sus declaraciones han sido recibidas como un paso significativo, aunque tardío, para enfrentar la crisis de abusos en la Iglesia.

El viaje del papa León XIV a España ha abierto una grieta incómoda: ¿estamos ante un giro histórico de la Iglesia frente a la pederastia clerical o solo ante el reconocimiento tardío de un escándalo que lleva décadas supurando?

Lo que dice Roma: palabras fuertes, llegada tardía

En el plano oficial, el gesto es inédito por su contundencia. León XIV ha definido la pederastia clerical como una “plaga” y una “herida abierta”, reuniéndose con víctimas y hablando explícitamente de “verdad, justicia, reparación y escucha”. En el discurso vaticano, estas palabras buscan marcar un antes y un después: no más eufemismos, no más minimización.

Lo que responde la oposición: alivio… y acusación

Pero las voces críticas, incluso desde dentro del mundo católico, resumen la reacción en dos palabras: “por fin”. Una columna celebra que el pontífice haya puesto el tema “por primera vez con la contundencia debida” sobre la mesa, subrayando que son “palabras necesarias” que “muchos católicos y no católicos esperábamos escuchar desde hace mucho tiempo”.

El contraste es brutal: mientras la Iglesia llenaba documentos y homilías condenando la masturbación, las relaciones prematrimoniales, el divorcio, la anticoncepción, el aborto o la homosexualidad, “miles de niños eran víctimas de abusos sexuales cometidos por hombres que llevaban sotana. ¡Tremenda hipocresía y tamaño horror!”.

Coincidencias y choque de fondo

Tanto el discurso papal como sus críticos coinciden en el diagnóstico: la credibilidad de la Iglesia pasa ahora por la transparencia, las investigaciones independientes y la colaboración con la justicia civil, poniendo la protección de los niños por encima de la reputación institucional.

La verdadera brecha está en el tiempo y en la confianza: para el Vaticano, estas palabras abren un camino; para la oposición, llegan después de décadas en las que “quienes debían proteger a los más vulnerables optaron por proteger la institución”, con sacerdotes trasladados, denuncias archivadas y víctimas silenciadas. León XIV ha encendido la luz. Falta ver si la Iglesia se atreverá a mirar todo lo que esa luz revele.