Storia
giugno 30, 2026

Perú vive horas de incertidumbre ante un resultado electoral muy reñido

Con el 100% de las actas procesadas, Perú se mantiene en vilo ante un empate técnico en la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. El resultado final depende de la resolución de más de 1.500 actas impugnadas, un proceso que según la propia Fujimori podría tardar una semana más en definirse.

Perú vive un déjà vu democrático: el conteo terminó, pero el país sigue sin saber quién gobernará. Con una diferencia de apenas miles de votos y más de 1.500 actas en disputa, la verdadera batalla ya no es en las urnas, sino sobre la credibilidad del sistema.

Fujimori: ventaja mínima y reloj en cámara lenta

Desde el bando de Keiko Fujimori se insiste en que el desenlace tomará varios días más: “Perú en vilo: Fujimori pronosticó una semana más para conocer al próximo presidente”. Con el 98,32 % del escrutinio, ella encabeza con 50,012 % frente al 49,988 % de Roberto Sánchez, apenas 4.310 votos de diferencia, y el resultado final se definirá en 1.556 actas impugnadas o con errores.

Fujimori responde al pedido de recuento de su rival con desdén jurídico: Sánchez debería “leer mejor” la Ley Electoral peruana, advierte su campaña. Entre tanto, los votos del exterior —clave para su remontada— son defendidos por la Cancillería, que asegura que fueron trasladados “sin inconvenientes” y bajo cadena de custodia diplomática y policial, pese a las críticas sobre la falta de digitalización.

Sánchez: revisión total y sospechas cruzadas

Del lado de Roberto Sánchez, la palabra de orden es “revisión exhaustiva de todo este proceso”. Su equipo acusa a Fuerza Popular de querer “anular los votos del sur”, mientras dice haber detectado irregularidades en Lima y en el voto en el extranjero, donde pide anular varias mesas.

El trasfondo es un país partido en dos bloques “prácticamente irreconciliables”, con un conteo que ha oscilado voto a voto: en algunos momentos Sánchez llegó ligeramente por delante con 50,1 % frente a 49,9 % de Fujimori. La misión de la UE habla de una elección “tranquila y ordenada”, pero en medio de una polarización extrema.

La presión externa y la prueba de fuego democrática

La disputa interna se entrelaza con presiones externas: catorce exjefes de Estado iberoamericanos, en un mensaje amplificado por Juan Guaidó, hablan de una “decisión trascendental” y expresan su respaldo a Keiko Fujimori “y a la defensa de los valores democráticos”.

Mientras el país espera que los jurados resuelvan más de 1.500 observaciones, la verdadera contienda es si el perdedor —sea quien sea— aceptará un resultado decidido por unos pocos miles de votos.