Storia
giugno 30, 2026
Asamblea Nacional impulsa nueva Ley de Fomento y Promoción del Café
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, entregó formalmente la Ley de Fomento y Promoción del Café a productores en el estado Portuguesa. La nueva legislación, aprobada unánimemente, busca fortalecer toda la cadena productiva del rubro, eliminar obstáculos burocráticos para la exportación y consolidar su valor como producto de interés estratégico nacional.
La nueva Ley de Fomento y Promoción del Café nace con aroma a consenso oficial y promesas de prosperidad, pero también con el silencio de cualquier voz crítica: por ahora, solo se escucha el coro gubernamental.
El relato del poder: una “ley histórica” y protectora
Desde Portuguesa, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, presenta la norma como respuesta a una demanda largamente postergada de los caficultores y como la primera ley específica para el sector: “Esta es la primera ley de fomento y promoción del café que se aprueba en Venezuela. Es una ley para cuidar nuestro café y, sobre todo, para cuidarlos a ustedes”.1
Medios alineados destacan que el instrumento “blindará” la producción y acompañará a los productores en todas las etapas, desde la siembra hasta el arrime del grano, reforzando la identidad del café venezolano con certificación y denominación de origen.2 La norma se vende como escudo contra el contrabando y como motor para “consolidar una actividad económica sostenible a largo plazo”.1
En el plano económico, se subraya que la ley simplificará trámites y “eliminará obstáculos burocráticos en actividad de exportación”,3 buscando reinsertar a Venezuela entre los grandes exportadores y facilitar el acceso equitativo de pequeños y grandes productores al mercado formal.3
El café como identidad, la ley como símbolo
En el discurso oficial, el café se eleva a emblema nacional: “El café está en el alma del venezolano… nunca falta una taza de café, incluso en el hogar más humilde”, afirma Rodríguez,4 mientras otra cobertura resalta que “todas las herramientas que aquí están son para cuidarlos a ustedes y para cuidar el café”.5
La promesa es ambiciosa: fortalecer toda la cadena de valor, crear un órgano rector y usar la articulación Estado–sector privado para garantizar “prosperidad” a las familias cafetaleras y “soberanía agroalimentaria”.5
Lo que falta en la taza
El contraste no está entre versiones opuestas, sino entre la narrativa oficial —unánime, detallada, épica— y la ausencia total de voces independientes: no hay cifras sobre financiamiento real, precios internos o garantías frente a la inflación. Mientras el gobierno presenta una ley que promete mucho sobre el papel, la pregunta clave queda pendiente: ¿alcanzará para que el grano venezolano vuelva a pesar más en el mercado… y en el bolsillo del productor?