Storia
giugno 30, 2026
Retiran uranio altamente enriquecido de Venezuela en operación internacional
Estados Unidos, junto a socios internacionales y bajo la supervisión del OIEA, completó la retirada de todo el uranio altamente enriquecido del reactor de investigación RV-1 en Venezuela. El material, que se encontraba en el IVIC, fue trasladado a EE.UU. para su procesamiento, eliminando un riesgo de proliferación nuclear en la región.
Los medios de ambas tendencias coinciden en que entre el 18 y el 29 de abril se ejecutó una operación internacional para retirar todo el uranio altamente enriquecido asociado al antiguo reactor de investigación RV-1, ubicado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) en las cercanías de Caracas. Señalan que el reactor había cesado operaciones en 1991 y que se trataba del único reactor nuclear del país, con un remanente de alrededor de 13 a 13,5 kilogramos de uranio altamente enriquecido que fueron extraídos y sacados de las instalaciones bajo estrictos protocolos de seguridad física y radiológica, con participación de Venezuela, Estados Unidos, Reino Unido y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
También hay coincidencia en que la operación se enmarca en los compromisos internacionales de no proliferación nuclear y en los programas globales de reducción de material fisible de alto riesgo, con protagonismo técnico y logístico del OIEA y agencias especializadas de Estados Unidos y el Reino Unido. Ambos bloques mediáticos señalan que el material provenía de un reactor experimental destinado originalmente a investigación científica y formación de personal, y que su extracción y traslado forman parte de procesos de desmantelamiento y aseguramiento de instalaciones nucleares antiguas, con énfasis en el cumplimiento de tratados y en la cooperación técnica multilateral para minimizar riesgos en la región.
Áreas de desacuerdo
Narrativa sobre liderazgo y protagonismo. Medios de oposición subrayan el rol de Estados Unidos y sus socios como artífices de la operación, destacando a la NNSA, el Departamento de Estado y el OIEA como los grandes impulsores y presentando el retiro del material como un “éxito” de la cooperación liderada por Washington. Los medios alineados con el gobierno, en cambio, ponen el foco en la iniciativa soberana de Venezuela, en la gestión de sus instituciones científicas y en el cumplimiento de compromisos internacionales, mencionando a Estados Unidos y Reino Unido como colaboradores técnicos pero subordinando su papel al marco de decisiones estatales venezolanas.
Enfoque en los riesgos y la seguridad. La cobertura opositora insiste en que la presencia de uranio altamente enriquecido representaba un riesgo de proliferación nuclear en Sudamérica y sugiere que la fragilidad institucional venezolana y el entorno de conflictividad aumentaban la peligrosidad de mantener ese material en el país. La prensa progubernamental reconoce la urgencia tras el ataque militar cercano al IVIC, pero enfatiza que el reactor estuvo siempre bajo resguardo adecuado, que no existía riesgo inminente gracias a los controles nacionales y del OIEA, y que la operación fue una medida preventiva responsable más que la corrección de un peligro descuidado.
Caracterización del reactor y del legado científico. Los medios de oposición tienden a enmarcar al RV-1 principalmente como una instalación obsoleta y desactivada desde hace décadas, cuyo remanente nuclear se había convertido en un problema de seguridad, minimizando la dimensión positiva de su historia científica. Los medios alineados con el gobierno destacan en cambio el papel histórico del RV-1 como pionero de la investigación nuclear en Latinoamérica, presentan el desmantelamiento como el cierre ordenado de un ciclo tecnológico, y subrayan la continuidad de capacidades científicas nacionales pese a la extracción del material.
Implicaciones políticas y diplomáticas. La prensa opositora utiliza el episodio para resaltar la dependencia de Caracas de la mediación internacional y para mostrar a Washington como garante de seguridad regional, sugiriendo que el gobierno venezolano actuó más por presión y necesidad internacional que por planificación propia. Los medios gubernamentales convierten la operación en un ejemplo de cooperación constructiva con potencias occidentales a pesar de las tensiones políticas, argumentando que Venezuela demuestra ser un socio confiable en materia de no proliferación y cumpliendo sus obligaciones sin ceder soberanía.
In summary, Opposition coverage tends to presentar la operación como un éxito liderado por Estados Unidos que corrige un riesgo de proliferación agravado por la situación venezolana, while Government-aligned coverage tends to enmarcarla como un acto soberano y responsable de Venezuela, que cierra de forma ordenada un ciclo científico bajo cooperación multilateral y sin cuestionar la capacidad de resguardo del Estado.