Storia
giugno 30, 2026

Padres de Juan Pablo Pernalete piden a la Fiscalía reabrir la investigación sobre su asesinato

Los padres de Juan Pablo Pernalete, joven asesinado durante las protestas de 2017, solicitaron formalmente al fiscal general, Larry Devoe, reabrir la investigación del caso. A nueve años de su muerte, denuncian impunidad y exigen justicia, señalando que el proceso judicial quedó inconcluso a pesar del reconocimiento de responsabilidad por parte de un efectivo de la GNB.

Los medios de ambas tendencias coinciden en que los padres de Juan Pablo Pernalete acudieron recientemente al Ministerio Público para solicitar formalmente al fiscal general Larry Devoe la reapertura de la investigación sobre la muerte de su hijo, ocurrida en 2017 durante una manifestación en Caracas. Se reseña de forma coincidente que Pernalete falleció por el impacto de un proyectil de bomba lacrimógena disparado a quemarropa en el pecho en el contexto de las protestas antigubernamentales, y que sus padres articulan su exigencia junto con otros familiares de víctimas del año 2017. También hay acuerdo en que los padres insisten en que no buscan venganza sino justicia, reclaman medidas concretas en el expediente y piden atención institucional a la reparación integral por parte del Estado venezolano.

En la cobertura se comparte además la referencia a que el propio Estado, a través de sus instituciones, terminó reconociendo que un funcionario de la Guardia Nacional tuvo responsabilidad en el hecho, lo que llevó a una investigación penal que, según todas las versiones, quedó estancada o inconclusa. Coinciden asimismo en enmarcar este caso dentro de un patrón de violaciones de derechos humanos y de investigaciones controvertidas en torno a las protestas de 2017, mencionando al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo como actores clave para avanzar en verdad, justicia, memoria y no repetición. Se resalta el papel de la Alianza de Familiares y Víctimas de 2017 como plataforma que agrupa a padres y allegados de otras víctimas fatales de las protestas, y se ubica el nuevo llamado a reabrir el caso dentro de un contexto más amplio de reformas pendientes en materia de justicia, lucha contra la impunidad y garantías procesales.

Áreas de desacuerdo

Responsabilidad y culpa del Estado. La oposición subraya que la muerte de Pernalete es un asesinato atribuible al Estado venezolano, resaltando el uso letal e indebido de armas de orden público por parte de la Guardia Nacional y denunciando impunidad estructural. Un relato oficialista tendería a destacar que se trató de un exceso individual de un funcionario ya reconocido y, en todo caso, a enmarcarlo como un hecho aislado dentro de disturbios violentos, minimizando la responsabilidad de la cadena de mando. Mientras los medios opositores hablan de una política represiva y de responsabilidad estatal directa, los alineados con el gobierno enfatizarían la existencia de investigaciones previas y el carácter excepcional del caso.

Caracterización de la investigación y del sistema de justicia. Según los medios opositores, la investigación quedó deliberadamente truncada: se habrían desestimado pruebas, frenado imputaciones y bloqueado avances procesales por razones políticas, evidenciando un Ministerio Público subordinado al poder Ejecutivo. La prensa cercana al gobierno, en cambio, suele presentar al sistema de justicia como funcional, resaltando que el Estado reconoció responsabilidad y abrió causas, y que cualquier demora responde a complejidades técnicas o procesales, no a encubrimiento. Así, para la oposición la reapertura es una corrección frente a años de encubrimiento, mientras que para el oficialismo sería una muestra de la disposición institucional a seguir profundizando en la verdad.

Rol de la Defensoría del Pueblo y de las instituciones de derechos humanos. La cobertura opositora insiste en que la Defensoría del Pueblo ha sido omisa, complaciente con el Ejecutivo y ajena al acompañamiento real de las víctimas, por lo que la nueva defensora recibe un llamado urgente a romper con la inacción histórica. Medios alineados con el gobierno suelen presentar a estas instituciones como activas, dialogantes y comprometidas con las víctimas, subrayando reuniones, mesas técnicas y programas oficiales de atención como prueba de su funcionamiento. De esta manera, la oposición presenta la solicitud de los padres de Pernalete como un desafío directo a la credibilidad de estos organismos, mientras la visión oficialista tendería a encuadrarla como parte del cauce institucional normal de atención de quejas.

Significado político del caso y de las protestas de 2017. Para las fuentes opositoras, el caso Pernalete simboliza la represión sistemática de las protestas ciudadanas pacíficas de 2017 y se inserta en un relato de violaciones generalizadas de derechos humanos que implican a la alta dirigencia política y militar. Los medios alineados con el gobierno, por su parte, suelen describir aquellas protestas como episodios de violencia promovidos por sectores radicales de la oposición, donde se produjeron muertes en múltiples bandos y se justifica el despliegue de fuerzas de orden público. En consecuencia, la reapertura del caso es presentada por la oposición como parte de la lucha contra un patrón de represión de la disidencia, mientras que la narrativa oficialista la encuadraría, en todo caso, como un expediente más dentro de un contexto complejo de conflictividad política.

In summary, Opposition coverage tends to presentar la muerte de Juan Pablo Pernalete como un emblema de la represión estatal, la impunidad estructural y la falta de independencia del sistema de justicia, mientras Government-aligned coverage tends to enmarcar el hecho como un exceso individual ya reconocido por el Estado, subrayar la actuación de las instituciones y relativizar su significado como patrón sistemático de violaciones.