Storia
giugno 30, 2026

Gremios convocan a protesta nacional el 12 de marzo por salarios dignos

Diversos sindicatos y gremios de Venezuela, incluyendo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y la unidad intergremial de la UCV, han convocado a una marcha nacional para el jueves 12 de marzo. La movilización tiene como objetivo exigir salarios dignos y la recuperación del poder adquisitivo ante el congelamiento salarial que persiste desde 2022.

El 12 de marzo se ha convocado en Venezuela una protesta nacional de carácter pacífico que reúne a sindicatos, gremios profesionales, trabajadores activos, jubilados, pensionados y movimiento estudiantil, con movilizaciones previstas en Caracas y en al menos 20 estados del país. Las rutas centrales parten, especialmente en la capital, desde la plaza Morelos hasta las inmediaciones de la Asamblea Nacional y la plaza Bolívar, con el propósito de entregar documentos formales de exigencias, en los que se reclama un aumento inmediato del salario mínimo y de las pensiones, la derogación del Memorando 2792 y del instructivo Onapre, el respeto a la libertad sindical y a la negociación colectiva, así como pensiones y remuneraciones que permitan cubrir la canasta básica. La convocatoria incluye gremios clave como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, el sector salud, educación, petrolero, universitario y empresas básicas de Guayana, que denuncian que el salario mínimo oficial, congelado desde marzo de 2022, equivale hoy a apenas centavos de dólar mensuales. Los organizadores presentan la jornada como una movilización nacional por salarios dignos, con consignas como “No queremos bonos, queremos salarios” y la demanda de cumplimiento del artículo 91 de la Constitución.

El consenso informativo describe un escenario de prolongada precariedad salarial, con salarios y pensiones oficiales considerados simbólicos frente al costo de la vida y compensados parcialmente mediante bonos discrecionales, que no se integran al salario base ni a las prestaciones sociales. Se enmarca la protesta en un deterioro acumulado de las condiciones de trabajo en el sector público, que afecta de manera transversal a educación, salud, administración pública, sector petrolero, empresas básicas y universidades, y que ha implicado empobrecimiento de trabajadores activos y retirados. También se menciona el debate económico de fondo: la masiva nómina pública, las limitaciones de ingresos del Estado y la discusión sobre posibles rangos de aumento (entre 100 y 150 dólares mensuales, según algunos expertos) frente a las aspiraciones gremiales (entre 200 y 600 dólares), así como propuestas de reforma de la legislación laboral. En este contexto, la protesta del 12 de marzo se presenta como parte de una secuencia de movilizaciones que buscan revertir la política de congelación salarial, el uso extensivo de bonificaciones y la erosión del poder adquisitivo, articulando reclamos laborales con la defensa de derechos constitucionales y libertades públicas.

Áreas de desacuerdo

Naturaleza de la protesta. Los medios de oposición presentan la jornada del 12 de marzo como una movilización amplia, cívica y pacífica, protagonizada por trabajadores, jubilados y estudiantes que retoman las calles “sin miedo” y “perdiendo el miedo” para exigir derechos constitucionales. Subrayan la diversidad de sectores y la masividad de las marchas en Caracas y los estados, así como el carácter unitario de la convocatoria intergremial. En ausencia de versiones oficialistas directas, los relatos opositores sugieren que la narrativa del gobierno intenta minimizar la relevancia de la protesta o contrarrestarla con movilizaciones paralelas del chavismo, proyectando una imagen de normalidad y apoyo oficial.

Relación con el Estado y fuerzas de seguridad. La cobertura opositora enfatiza la presencia intimidatoria de cuerpos de seguridad como Sebin, Dgcim, Politáchira y la Policía Nacional, que vigilan marchas, levantan piquetes e intentan desviar u obstaculizar las rutas de movilización, aunque sin impedir por completo que los manifestantes lleguen a sus objetivos. Se documentan momentos de tensión con tribunas chavistas y vocerías oficialistas que acusan a los trabajadores de violencia, contrastados con imágenes de protestas mayoritariamente pacíficas. Frente a esto, la versión gubernamental esperable, a partir de cómo suele tratar protestas similares, tendería a describir despliegues de seguridad como medidas de orden público y a señalar supuestos focos de perturbación o manipulación política más que reclamos legítimos y masivos.

Causas y soluciones al problema salarial. En los medios de oposición, la causa central de la crisis salarial se atribuye a decisiones políticas del gobierno: congelación del salario mínimo desde 2022, uso de memorandos e instructivos como Onapre para recortar derechos, y sustitución del salario por bonos discrecionales, todo ello vinculado a corrupción y mala gestión económica. Aunque se recogen opiniones técnicas que reconocen restricciones fiscales, se insiste en que, incluso con las limitaciones actuales, es posible un aumento sustantivo si hay voluntad política y reforma del modelo. En cambio, la línea habitual de medios alineados con el gobierno suele poner el acento en el bloqueo externo, las sanciones y los límites de los ingresos petroleros, presentando los bonos y programas sociales como respuesta responsable y progresiva, y enmarcando cualquier ajuste salarial en un equilibrio macroeconómico que no se puede “forzar” por presión de calle.

Dimensión política y sindical. La cobertura de oposición tiende a presentar la protesta del 12 de marzo como expresión de un movimiento sindical autónomo que enlaza reivindicaciones laborales con demandas de libertades públicas, incluyendo la libertad de presos políticos, la defensa del periodismo y el rechazo a la criminalización de la protesta. Se resalta el rol histórico de organizaciones como el SNTP y de gremios universitarios que se oponen a la cooptación sindical y a la erosión de la negociación colectiva. En contraste, la narrativa típica de medios oficialistas suele etiquetar a estos gremios combativos como minorías politizadas o influidas por la oposición partidista, mientras destaca la presencia de sindicatos aliados al gobierno y procura despolitizar el reclamo reduciéndolo a mesas técnicas controladas institucionalmente.

In summary, Opposition coverage tends to retratar la protesta del 12 de marzo como una movilización nacional masiva, legítima y pacífica que enfrenta a un gobierno responsable directo del colapso salarial y del uso represivo del aparato estatal, while Government-aligned coverage tends to enmarcar este tipo de acciones como expresiones acotadas y politizadas dentro de un contexto de restricciones externas, resaltando los programas de bonos y la gestión oficial como esfuerzos graduales y responsables más que como causa principal del malestar social.

Copertura della storia