Histoire
juin 30, 2026

Realizan trabajos de mantenimiento en el teleférico de Mérida

El Sistema Teleférico Mukumbarí de Mérida está siendo sometido a trabajos de mantenimiento y rehabilitación para garantizar su operatividad durante la próxima temporada vacacional. Las labores, realizadas en colaboración con Corpoelec, se centran en el fortalecimiento de los sistemas eléctricos.

El teleférico Mukumbarí, orgullo turístico de Mérida y bandera propagandística del Gobierno, entra otra vez en “mantenimiento preventivo” justo antes de la temporada vacacional. La promesa oficial: que esta vez sí estará a tiempo y a toda máquina. La duda: ¿rutina técnica o carrera contrarreloj para evitar otro cierre incómodo?

La versión oficial: planificación responsable o control de daños

Desde Caracas, la ministra de Turismo, Daniella Cabello, vende el operativo como un plan ordenado y previsor. Habla de “trabajos de mantenimiento preventivo en el Sistema Teleférico Mukumbarí de Mérida, el más alto del mundo, con el objetivo de garantizar su operatividad durante la próxima temporada vacacional”. El mensaje busca bajar la ansiedad de merideños y operadores turísticos: se promete “llevar tranquilidad y certeza” y “garantizar su apertura y que esté operativo durante la próxima temporada”.

El énfasis está en la técnica y la seguridad. Junto a Corpoelec se ejecuta “la instalación de reconectores: equipos que monitorean permanentemente la corriente eléctrica y protegen la infraestructura ante cualquier eventualidad”. La narrativa se refuerza con la idea de un servicio “más seguro y confiable para todos nuestros visitantes” y de una “planificación responsable” que permita operar en el horario habitual, de miércoles a domingo.

Lo que se dice… y lo que se omite

En ambos relatos alineados con el Gobierno, el foco es la continuidad: “avanza mantenimiento preventivo” y “nueva fase de mantenimiento y rehabilitación” suenan más a progreso que a contingencia. Pero no hay detalles sobre fallas previas, costos, plazos concretos ni historial de paradas del sistema.

El contraste no es entre versiones enfrentadas —todas las fuentes son oficialistas— sino entre el tono épico de la obra turística y la ausencia de voces críticas. Mientras el Gobierno exhibe reconectores y “mejor experiencia posible”, sigue pendiente la pregunta clave para Mérida: ¿esta vez el Mukumbarí será realmente tan confiable como el discurso asegura?