Histoire
juin 30, 2026
Delcy Rodríguez preside actos del Bicentenario del Congreso de Panamá
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, clausuró el Coloquio Internacional «Patria es América» en Caracas, en conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. En su discurso, reflexionó sobre el ideal bolivariano de unidad, la soberanía nacional y la importancia del diálogo diplomático con Estados Unidos.
Del bicentenario del Congreso de Panamá salió algo más que solemnidad: el chavismo intentó reescribir su giro hacia Washington como si fuera pura doctrina bolivariana, mientras la oposición lo lee como una admisión tardía de supervivencia política.
La versión oficial: Bolívar, patria grande y diplomacia
Los medios alineados con el gobierno presentaron a Delcy Rodríguez como heredera directa del ideario bolivariano, encabezando la clausura del coloquio “Patria es América” ante delegaciones de 12 países y reivindicando el congreso de 1826 como “nacimiento del multilateralismo regional”.1 Se subraya que Venezuela “ratifica su compromiso histórico con la unidad latinoamericana” y con las “doctrinas originarias de la unidad continental y el codesarrollo”.1
En esa narrativa, el cambio de política hacia Washington es casi un acto de alta teoría diplomática. Rodríguez habría descrito como “camino correcto” el giro del 3 de enero de 2026, cuando Caracas decidió reabrir canales con Estados Unidos para “garantizar la tranquilidad, la paz, la soberanía y la independencia de Venezuela”.2 La línea es clara: dirimir controversias por la vía diplomática y usar el aniversario panameño para llamar a una “verdadera unión” regional frente al “excepcionalismo estadounidense”.3
La lectura opositora: menos épica, más supervivencia
Desde la acera crítica, el mismo discurso se pinta muy distinto. La Patilla habla de “insólita confesión” y recuerda que el 3 de enero marcó “el derrumbe del antiguo esquema de poder” y obligó al régimen a “replantear su estrategia de supervivencia política”.4 El acercamiento a Washington no sería una visión de largo aliento, sino la respuesta forzada tras la captura de Maduro y la presión de la administración Trump.4
Donde el relato oficial ve coherencia bolivariana y vigencia del ideal de la “patria grande”,5 la oposición ve un brusco viraje de un chavismo que construyó durante años su identidad sobre la confrontación con Estados Unidos.4 Coinciden en algo: el 3 de enero fue un punto de inflexión. Divergen en todo lo demás: para el gobierno, es madurez diplomática; para la oposición, es el momento en que la épica se rindió ante la realidad.