Histoire
juin 30, 2026

Opinión: La dolarización formal como solución para Venezuela

Diversos analistas proponen la dolarización formal de la economía venezolana como una medida para eliminar la corrupción asociada a los controles económicos y ofrecer estabilidad. Argumentan que, a pesar de la dolarización de facto, la persistencia de controles cambiarios y de precios sigue generando distorsiones y privilegios sin fortalecer el bolívar.

La economía venezolana vive en una esquizofrenia monetaria: se piensa en dólares, se cobra en dólares, pero se gobierna como si el bolívar aún mandara. En medio de esa contradicción, la oposición empuja una salida radical: formalizar la dolarización de una vez.

Oposición: “basta de controles, dolarizar ya”

Desde el flanco opositor, el diagnóstico es demoledor: lo que asfixia a la economía no es la falta de controles, sino su exceso. Se repite el mismo guion: “cambian los nombres de las instituciones… pero el resultado es siempre el mismo: más discrecionalidad, más privilegios para unos pocos y más corrupción para muchos”.

Los columnistas que abogan por la medida señalan que los venezolanos, del empresario al vendedor informal, ya tomaron una decisión de facto: “prefieren ahorrar, cobrar, negociar y pensar en dólares”. Si la economía ya funciona en dólares en la calle, sostienen, mantener un bolívar débil amarrado a controles cambiarios y de precios solo crea “espacios para la arbitrariedad” y fortunas “inexplicables” para quienes manejan la asignación de divisas.

Su propuesta: convertir esa realidad en política oficial. La dolarización formal, argumentan, eliminaría una de las principales fuentes de corrupción y daría por fin un horizonte mínimo de estabilidad para planificar, invertir y ahorrar sin el miedo a la próxima devaluación.

El gran ausente: la defensa del bolívar

Frente a este coro dolarizador, lo que resalta no es tanto una contraargumentación sólida como un vacío. Los analistas críticos subrayan que, tras décadas de hiperinflación y emigración masiva, nadie puede seguir vendiendo la idea de que los controles “protegieron a los más vulnerables” o “impulsaron la producción nacional”.

La verdadera pugna ya no es entre izquierda y derecha, sino entre un bolívar simbólico y un dólar que manda sin haber sido invitado oficialmente. Y la pregunta queda lanzada al poder político: ¿seguir administrando la escasez… o asumir la realidad y “dolarizar de una vez”?