Histoire
juin 30, 2026

Juez español envía a juicio a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez

Un juez español ordenó el enjuiciamiento de Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno Pedro Sánchez, por presuntos delitos de corrupción y tráfico de influencias. Como medidas cautelares, el tribunal le ha retirado el pasaporte y le ha prohibido salir del país. El gobierno ha calificado la decisión como una persecución política.

La batalla política y judicial en España ha encontrado nuevo epicentro: el banquillo donde se sentará Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez. Lo que para unos es un caso de corrupción de libro, para el Gobierno es un montaje judicial con aroma a vendetta política.

El relato judicial: cargos graves y riesgo de fuga

El auto del juez Juan Carlos Peinado es demoledor en apariencia: envía a juicio a Gómez por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos, todo vinculado a una cátedra de la Universidad Complutense que ella codirigía. Como medidas cautelares, le retira el pasaporte, le prohíbe salir del país y le impone comparecencias quincenales en el juzgado.

La investigación nació en abril de 2024 por una denuncia de Manos Limpias basada en informaciones de prensa sobre esa cátedra universitaria. Otro relato subraya que la causa parte de un grupo anticorrupción “con vínculos con la extrema derecha”, lo que alimenta la lectura política del caso.

La Moncloa contra el juez: "persecución" y "despropósito"

Desde el Gobierno, el discurso es frontal: la decisión “constata la persecución, la obsesión y la desproporción de este magistrado”, según fuentes de la Moncloa. Esas mismas fuentes sostienen que la instrucción de Peinado “carece de todo sentido jurídico y solo atiende a motivos políticos”.

Particularmente incendiarias consideran las alusiones del juez a que los agentes que escoltan a Gómez podrían “colaborar” en una hipotética fuga, algo que en Moncloa califican como “otro ejemplo del despropósito” del magistrado.

La oposición huele sangre

Mientras el Ejecutivo habla de “persecución”, la oposición ve confirmada la gravedad del caso y lo encuadra en un “abanico de escándalos judiciales” que ya salpican al entorno de Sánchez y “amenazan la supervivencia de su precario gobierno en minoría”.

Ahí está la gran fractura: para unos, un juez desbocado; para otros, una justicia que por fin se acerca al círculo íntimo del poder. El veredicto, de momento, no lo dará la urna, sino el jurado popular.