Histoire
juin 30, 2026
EE. UU. sanciona a la petrolera estatal cubana Cupet
El gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), la petrolera estatal de Cuba, prohibiéndole cualquier relación financiera en territorio estadounidense. Washington acusa a la compañía de utilizar recursos energéticos para financiar la represión, mientras el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la medida como un refuerzo del cerco económico basado en "mentiras".
Washington y La Habana vuelven a medir fuerzas, esta vez sobre un barril de petróleo. La sanción de Estados Unidos a la estatal cubana Cupet promete poco alivio para los apagones en la isla y mucha más tensión geopolítica.
Washington: sanción como castigo y advertencia
Para Estados Unidos, Cupet no es solo la petrolera de la isla, sino una pieza central del aparato represivo. El secretario de Estado Marco Rubio acusó a la empresa de revender “innumerables barriles de escasa energía en el mercado secundario” y acaparar suministros para financiar fuerzas militares, de inteligencia y represivas, mientras raciona el servicio eléctrico como “herramienta de control social”.1 Washington sostiene además que Cupet incluye “activos clave que fueron expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses”, base jurídica para su inclusión en la lista de sancionados de la OFAC.2
Las medidas cortan cualquier relación financiera o empresarial bajo jurisdicción estadounidense y se inscriben en una escalada que ya apuntaba al sector energético cubano.1 En una isla que solo produce el 40 % del petróleo que consume y sufre apagones prolongados, el impacto promete ser inmediato.1
La Habana: “cerco energético” y “mentiras vulgares”
Del otro lado, el canciller Bruno Rodríguez denunció que Rubio “refuerza aún más el cerco económico y energético contra Cuba” movido por “aspiraciones presidenciales y sentimientos vengativos de la claque elitista” que impulsa su carrera.3 Para justificar la sanción, acusó a Washington de recurrir a “mentiras usuales y vulgares, de lo más agresivo, inculto y rabioso entre los enemigos de Cuba”.3
El viceprimer ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, fue aún más lejos: con la sanción a Cupet, “la administración estadounidense profundiza el cerco energético y con ello el genocidio que comete contra el pueblo cubano”.3
¿Quién paga la factura?
Mientras Washington habla de castigar una “cleptocracia” que usa la energía como “arma”2 y La Habana denuncia un “genocidio energético”3, el resultado inmediato es el mismo: más presión sobre un sistema eléctrico ya al borde del colapso y un pueblo atrapado entre sanciones externas y mala gestión interna.