Histoire
juin 30, 2026
Comunidad de la USB exige la renuncia de las autoridades interinas
Estudiantes, profesores y egresados de la Universidad Simón Bolívar (USB) exigieron la renuncia de las autoridades rectorales interinas, denunciando un "caos administrativo, gerencial, académico y de la planta física insostenible". La comunidad universitaria solicita la convocatoria a elecciones para restaurar la autonomía y legalidad interna.
La Universidad Simón Bolívar vive una rebelión interna: profesores, estudiantes y egresados apuntan directo al rectorado interino y al Ministerio, mientras las autoridades guardan silencio y el campus se les desmorona alrededor.
Comunidad vs. rectorado interino
Desde la oposición universitaria, el diagnóstico es lapidario. Las asociaciones de profesores, estudiantes y egresados acusan a las autoridades designadas a dedo de haber llevado a la USB a un “caos administrativo, gerencial, académico y de la planta física insostenible”1. La movilización en Sartenejas unificó los reclamos: se exige “la salida de las autoridades interinas de la USB”1 y “la renuncia inmediata del rectorado interino”2.
Para los gremios, no se trata solo de mala gestión, sino de ilegitimidad de origen: denuncian cinco años de una “designación irregular” sin “el aval de los votos de la comunidad”, periodo que definen como “una gestión cargada de ineptitud, alejada de la comunidad universitaria”2.
Autonomía vs. control ministerial
Mientras las autoridades interinas y el Ministerio de Educación Universitaria evitan dar explicaciones públicas, la comunidad eleva el tono político del conflicto. Egresados y profesores ligan la crisis a la intervención estatal y exigen “elecciones rectorales que servirán para una renovación plena de las autoridades y de la misma universidad, de modo de garantizar la autonomía”1. El mensaje a la ministra Ana María Sanjuán es claro: cese del tutelaje y convocatoria inmediata a comicios internos2.
Servicios colapsados vs. cobro a estudiantes
El contraste más hiriente: la USB sería “la única universidad nacional que cobra por” transporte y comedores, pero esos servicios están paralizados1. La dirigencia estudiantil denuncia un “abandono institucional sistemático” que golpea la vida diaria en Sartenejas y en la sede del Litoral2.
La comunidad promete protestas indefinidas hasta lograr respuestas. Del otro lado, el silencio oficial agranda la brecha entre un campus que reclama votaciones y un poder que parece temerlas.