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¿Juega Dios a los dados?

Albert Einstein murió en 1955 y Niels Bohr, siete años después. El tiempo transcurrido desde entonces equivale a tres generaciones, pero la polémica que mantuvieron a lo largo de su vida no sólo sigue abierta, sino que también carece de respuesta. La noche antes de morir, Bohr dibujó en una pizarra un diagrama que pretendía contradecir las tesis de Einstein. Ambos mantenían interpretaciones opuestas e incompatibles sobre las leyes de la física y la estructura de la materia. Su desacuerdo estaba centrado en si vivimos en un universo regido por leyes en el que el azar no juega ningún papel o si, por el contrario, los procesos físicos están sometidos a la incertidumbre y son, por tanto, imprevisibles. Einstein, el padre de la teoría de la relatividad, sostenía que «Dios no juega a los dados». Afirmaba que el espacio, el tiempo y la materia, tres magnitudes íntimamente vinculadas, están regidas por leyes comprensibles por la razón y formulables matemáticamente, tal y como había hecho Newton.

¿Juega Dios a los dados?

TL;DR

  • La disputa entre Einstein y Bohr se centra en si el universo opera bajo leyes predecibles o está sujeto a la incertidumbre y el azar.
  • Einstein creía en un universo regido por leyes matemáticas comprensibles, mientras que la física cuántica, impulsada por Bohr, postula la indeterminación a nivel subatómico.
  • La física cuántica desafía la idea de un universo determinista y, por ende, la existencia de un Dios creador y previsor.
  • Cuestiones como la "primera causa" y la naturaleza de la "nada" son irresolubles científicamente, dejando la creencia en Dios como una elección personal.