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Los brasileños llegan al Día Mundial del Medio Ambiente entre la aprensión y la fatiga

A seis meses de haberse celebrado la COP30 en la ciudad de Belém, Brasil no parece tener mucho que celebrar en materia ambiental. La flexibilización de la legislación para la exploración mineral por parte del Congreso, los planes gubernamentales de explotación petrolera en el Amazonas, las denuncias por agotamiento de fuentes hídricas con objetivos puramente lucrativos contra empresas como Nestlé o de destrucción de áreas naturales y bajo protección por compañías nacionales emblemáticas como JBS alimentan el cinismo público.

Los brasileños llegan al Día Mundial del Medio Ambiente entre la aprensión y la fatiga

TL;DR

  • Brasil enfrenta desafíos ambientales significativos a pesar de la COP30, con flexibilización de leyes mineras y planes de explotación petrolera.
  • La población brasileña está aprensiva y fatigada por la crisis climática, reconociendo el calentamiento global como una grave amenaza y vinculándolo a desastres naturales.
  • Hay una creciente desconfianza en el gobierno y las empresas, a quienes se señala como principales responsables de la crisis ambiental.
  • Aunque un 82% considera el calentamiento global una amenaza, el fatalismo ambiental aumenta, con un 31% creyendo que ya es tarde para revertir el cambio climático.
  • Los brasileños confían menos en las acciones gubernamentales y empresariales para cuidar el medio ambiente, mostrando un escepticismo mayor que en otros países latinoamericanos.