El país que ya se fue
Hay momentos en la historia en que un país deja de existir antes de que sus instituciones caigan. No desaparece en los mapas ni en los discursos oficiales, pero se desvanece en la conciencia de sus ciudadanos. Lo que permanece es una estructura vacía, un cascarón de poder que sigue funcionando por inercia, mientras la sociedad —esa entidad más profunda y más difícil de controlar— ya ha tomado otro camino.

TL;DR
- Venezuela opera con instituciones que funcionan por inercia, mientras la sociedad ha tomado otro camino.
- El discurso oficial de recuperación no coincide con la realidad vivida por la mayoría de los venezolanos, quienes piden justicia en lugar de olvido.
- El régimen ha perdido la capacidad de persuadir, sosteniéndose solo por rutina y ausencia de alternativas.
- Existe una tensión entre un régimen que busca continuidad y una sociedad que considera el sistema inaceptable.
- La intervención externa de EE. UU. busca estabilidad y evita el colapso, pero no legitima al régimen a ojos de la sociedad.
- La prioridad de estabilidad sobre democracia en la transición es arriesgada, ya que la legitimidad no puede diferirse indefinidamente.
- La sociedad venezolana está en una pausa, con tensiones contenidas, esperando que la realidad se imponga sobre los discursos.