Trump pierde, gana Netanyahu
Proclamar la victoria y marcharse a toda prisa: ese fue el consejo que Henry Kissinger dio al presidente de Estados Unidos cuando era evidente que su Ejército se había empantanado en Vietnam, sin esperanza alguna de restablecer la independencia de ese país. Quizá Donald Trump debería adoptar esta fórmula, sobre todo porque nadie sabe cuáles eran los objetivos de lo que denominó una «excursión» a Irán. La excursión está saliendo mal: no se ha alcanzado ninguno de los objetivos de geometría variable que Trump había anunciado. Es cierto que el dispositivo militar iraní ha quedado mermado y que la capacidad de intervenir más allá de sus fronteras por parte de los aliados de Irán también se ha reducido, pero está claro que los iraníes siguen siendo capaces de resistir el asalto de Estados Unidos y de agredir a todos sus vecinos de forma aún más violenta que antes de esta guerra tan poco útil. Trump tampoco ha conseguido la interrupción del programa nuclear iraní, ni la renuncia a los misiles, ni a los drones. No ha conseguido un cambio de régimen; la teocracia parece más afianzada que nunca en detrimento del propio pueblo iraní. Por mucho que se busque, no se ve por parte de Estados Unidos qué beneficio puede atribuirse Trump. Esta guerra es inútil: por lo tanto, está perdida. Solo queda el humor de Henry Kissinger para salir del paso.

TL;DR
- La "excursión" de Trump a Irán fracasó al no alcanzar sus objetivos, mientras que Irán demostró resiliencia y capacidad de agresión.
- Estados Unidos carece de un entendimiento profundo de la historia y la religión de Irán, lo que complica sus intervenciones militares.
- Israel ha logrado asegurar sus fronteras y consolidar alianzas estratégicas en Oriente Medio, beneficiándose de la guerra contra Irán.
- El gobierno de Netanyahu ha creado una amplia zona de protección alrededor de Israel, fortaleciendo su posición frente a vecinos suníes y debilitando la influencia iraní.
- Israel enfrenta una profunda división interna entre la sociedad laica y el creciente movimiento ultraortodoxo, lo que representa su mayor desafío pendiente.