Historia
junio 30, 2026

Keiko Fujimori es electa presidenta de Perú

Keiko Fujimori fue declarada presidenta electa de Perú tras una reñida segunda vuelta contra su rival, Roberto Sánchez. Este resultado marca el regreso del fujimorismo al poder después de más de dos décadas.

Keiko Fujimori vuelve a Palacio, pero el país que la recibe está más dividido que nunca. La victoria mínima sobre Roberto Sánchez abre un nuevo capítulo del fujimorismo… con las viejas peleas intactas.

El conteo oficial vs. el relato del fraude

Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Fujimori ganó la segunda vuelta con 50,135% frente a 49,865% de Sánchez, una diferencia de apenas 49.641 votos, en la tercera elección consecutiva decidida por menos de 50.000 sufragios. Otro medio resume el resultado como unos comicios “ajustados” que marcan “el regreso del fujimorismo al poder”.

Las instancias electorales ya tienen hoja de ruta: el Jurado Nacional de Elecciones planea proclamar oficialmente los resultados el 3 de julio; el 15 de julio Fujimori recibiría credenciales y el 28 de julio sería investida presidenta, coincidiendo con el Día Nacional de Perú.

Del otro lado, Sánchez se niega a convalidar la historia oficial. Ha anunciado que no reconocerá a Fujimori como presidenta, denunciando “sin pruebas un supuesto fraude” en la votación en el exterior, cuyo intento de anulación fracasó.

Fujimorismo 2.0: orden prometido, pasado incómodo

Fujimori llega al poder en su cuarta candidatura, tras haber perdido tres segundas vueltas anteriores. Su triunfo cierra 25 años sin un presidente fujimorista desde la caída de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por corrupción y delitos de lesa humanidad.

Ella promete “recuperar el orden” en un país con crisis institucional crónica y azotado por el crimen organizado, y habla de iniciar “un camino de orden y esperanza”. Pero el contexto es brutal: ocho presidentes en diez años, destituciones en serie —muchas impulsadas por el propio fujimorismo parlamentario— y una sociedad “fragmentada” que la propia Keiko admite, llamando al diálogo con Sánchez y otras fuerzas.

Entre la narrativa del fraude y la promesa de orden, el nuevo gobierno arranca con la misma pregunta de siempre en Perú: ¿se estabiliza el sistema o solo cambia de protagonista el próximo capítulo de crisis?