Historia
junio 30, 2026

Jorge Rodríguez actualiza las cifras de víctimas por los terremotos

Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, informó que la cifra de fallecidos por los recientes terremotos ha ascendido a 1.719 personas y la de heridos a 5.034. Un balance anterior había situado el número de muertos en 1.450 y el de heridos en 3.150.

La tragedia en Venezuela ya tiene dos cifras, dos relatos y un mismo dolor: los terremotos del 24 de junio dejaron primero 1.450 muertos y 3.150 heridos, y en cuestión de horas el balance oficial saltó a 1.719 fallecidos y 5.034 heridos. Entre el discurso de control y la denuncia de opacidad, el país tiembla también políticamente.

El relato oficial: gestión, cifras y “operativo especial”

Los medios alineados con el gobierno destacan la narrativa de capacidad de respuesta: “Balance oficial de terremotos: 1.719 muertos y 5.034 heridos” resume Últimas Noticias, enfatizando la magnitud del despliegue estatal y de voluntarios, así como los 855 edificios dañados y los campamentos levantados para los damnificados. LaIguana.tv encuadra toda la tragedia bajo el rótulo de “OPERATIVO ESPECIAL”, subrayando más de 73.900 familias atendidas, millones de kilos de alimentos distribuidos y el arribo de miles de rescatistas extranjeros.

En un “NUEVO BALANCE”, el mismo portal refuerza la idea de una maquinaria estatal en marcha: 75.238 familias atendidas, 3.319 rescatistas internacionales, 10.834 voluntarios registrados y el 90% del servicio eléctrico restituido en La Guaira. Otra pieza oficialista había marcado el punto intermedio de la tragedia: “Asciende a 1.450 la cifra de muertos por terremotos en el país”, con 3.150 heridos y más de 12.000 desplazados. Y se suma el componente psicológico: “ATENCIÓN”, anuncian, para la activación de la línea 0800 AYUDA01 ante cuadros de ansiedad y estrés postraumático.

La mirada crítica: dolor, dudas y daños colaterales

Desde la vereda opositora, los mismos datos suenan menos a eficiencia y más a magnitud de desastre. La Patilla titula: “La esperanza y el desánimo caminan entre ruinas tras cinco días del doblete sísmico”, subrayando que el colapso de edificios explica la mayoría de las 1.719 muertes y que la ONU coordina más de 2.000 rescatistas de 27 países, mientras el gobierno promete viviendas nuevas y es acusado de restringir ayuda y movimientos opositores.

Otra nota del mismo medio recoge, con un matiz de distancia, el parte oficial: “Se elevan a 1.719 las personas fallecidas y 5.034 heridos tras los terremotos en Venezuela, según Jorge Rodríguez”. Ya el día previo habían informado: “Se elevan a 1.450 las personas fallecidas por el doble terremoto en Venezuela, según Jorge Rodríguez”, destacando que se trata de “la más brutal catástrofe natural” de la historia del país y detallando el severo impacto sobre hospitales, puentes y otras infraestructuras.

El mismo portal aporta contexto técnico: “Por qué ocurrió el doble terremoto en Venezuela: el análisis de un geólogo argentino”, que describe el raro “doblete sísmico” de magnitudes 7,2 y 7,5, con más de 1.700 muertos y 5.034 heridos, y advierte que el balance “seguirá empeorando”. También internacionaliza el drama: “Ascendió a 60 el número de portugueses muertos por la tragedia en Venezuela”, con 87 desaparecidos, dentro de un total nacional de 1.719 fallecidos y 5.034 heridos.

El Nacional, igualmente crítico, resume el parte gubernamental de la jornada anterior: “Gobierno actualizó balance por los terremotos: al menos 1.450 fallecidos, 3.150 heridos y 12.721 damnificados”, y repite la frase de Rodríguez sobre “la más brutal catástrofe natural” mientras detalla 774 edificios afectados y 1.645 estructuras de otra índole dañadas. En otra nota sobre el desmontaje de un puente en Caracas para llevarlo a Caraballeda, el medio vuelve a anclar el contexto: 1.450 muertos, 3.150 heridos y miles de familias damnificadas, recordando la fragilidad previa de la infraestructura.

Coincidencias y choques

Ambos bandos coinciden en las cifras gruesas —1.719 muertos, 5.034 heridos— y en reconocer que se trata de una catástrofe histórica. La brecha aparece en el encuadre: para el oficialismo, el foco está en el “operativo especial” y la respuesta del Estado; para la oposición, en la devastación, las víctimas invisibles y las preguntas incómodas sobre prevención, transparencia y uso político del desastre. Entre balances y contra–relatos, lo único que nadie discute son los escombros.

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