Historia
junio 30, 2026
PDVSA y la tecnológica SLB (Schlumberger) firman memorando de entendimiento
La estatal petrolera PDVSA y la empresa de servicios tecnológicos SLB (anteriormente Schlumberger) firmaron un memorando de entendimiento para explorar nuevas áreas de cooperación en el sector de hidrocarburos. El acuerdo, firmado en un acto liderado por Delcy Rodríguez y el CEO de SLB, Olivier Le Peuch, busca impulsar la transferencia de tecnología para la exploración y optimización de yacimientos en Venezuela.
El regreso de SLB (antes Schlumberger) a los campos venezolanos llega envuelto en promesas de “potencia energética” y, a la vez, en sospechas sobre hasta dónde alcanza realmente el poder de decisión de PDVSA bajo un gobierno interino y sancionado.
El relato oficial: Venezuela en “nuevo momento”
Para el gobierno interino, el memorando de entendimiento es un símbolo de deshielo económico y de apertura a la inversión extranjera. Delcy Rodríguez presentó la firma como parte de una “nueva era para Venezuela”, un país que “cree en la inversión internacional como motor de su desarrollo” y aspira a ser “una potencia energética” sin abandonar la diversidad económica y cultural.1 La narrativa oficial insiste en el carácter estratégico y tecnológico del acuerdo: el objetivo “fundamental” es “concretar nuevas áreas de cooperación en los sectores petrolero y gasífero, impulsando la transferencia de tecnología de vanguardia para la exploración, perforación y optimización de yacimientos”.2
PDVSA también vende el memorando como salto cualitativo. Su presidente, Héctor Obregón, celebra el “regreso” de SLB “en un momento perfecto, cuando el sector de hidrocarburos vive notables avances tecnológicos”, y promete dirigir cada dólar “por datos técnicos” para evitar “malas perspectivas y mala colocación de capital”.3
La visión empresarial: 97 años y reservas “únicas”
SLB se muestra igual de entusiasta, pero en clave de negocio. Su CEO, Olivier Le Peuch, subraya que Venezuela fue el segundo país donde entró la compañía y que han estado “97 años de manera ininterrumpida”, lo que hace de esta firma “un momento de orgullo” para la empresa y el país.4 Desde la óptica corporativa, los recursos venezolanos son “únicos” y permiten “reinvertir a gran escala”, desbloquear reservas y atraer “más inversión, más tecnología y más desarrollo”.5
La oposición: cooperación sí, cheque en blanco no
Los medios críticos describen el mismo acto con menos épica y más recelo. El memorando se presenta como un acuerdo de servicios tecnológicos que encaja en la estrategia del chavismo para “atraer inversión extranjera y fortalecer la recuperación de la industria petrolera nacional”,6 pero sin olvidar que ocurre tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EEUU, dato que reabre el debate sobre quién controla realmente el negocio.
Mientras el gobierno vende el documento como puerta a bienestar, “felicidad del pueblo” y “equilibrio energético” global,7 la prensa opositora lo lee como intento urgente de oxigenar una industria colapsada mediante una transnacional que aporta tecnología… y recupera presencia en uno de los territorios con más crudo del planeta.8