Historia
junio 30, 2026

ONG registra 27 muertes de presos políticos en custodia del Estado desde 2014

La organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) informó que, con el caso de Víctor Hugo Quero Navas, ha documentado un total de 27 muertes de presos políticos bajo custodia del Estado en Venezuela desde 2014. La ONG denuncia un patrón sistemático de represión y violaciones a los derechos humanos.

Desde 2014, la organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) ha registrado 27 muertes de personas consideradas presos políticos mientras se encontraban bajo custodia de organismos del Estado venezolano. Entre estos casos, los medios opositores destacan especialmente el fallecimiento reciente de Víctor Hugo Quero Navas como el último que se suma a la lista, ocurridos en centros de reclusión controlados por cuerpos de seguridad e instituciones penitenciarias del país, y en un contexto temporal que abarca más de una década de conflictividad política.

En la cobertura disponible se coincide en que los hechos se sitúan en el entramado institucional de la justicia penal y el sistema carcelario venezolano, señalando la intervención de organismos de seguridad del Estado, centros de detención y estructuras formales de investigación. También se comparte la referencia a estándares internacionales como el Protocolo de Minnesota como marco técnico para las investigaciones sobre muertes bajo custodia, y a la necesidad de procesos que determinen con precisión las circunstancias, causas médicas y posibles responsabilidades oficiales en cada uno de los decesos.

Áreas de desacuerdo

Responsabilidad y culpa directa. Los medios de oposición presentan las 27 muertes como resultado de un patrón de represión estatal en el que el gobierno y sus cuerpos de seguridad serían directamente responsables, hablando de “ejecución silenciosa” y de violaciones sistemáticas de derechos humanos. En contraste, la línea habitual de medios oficialistas, cuando abordan casos de muertes bajo custodia, tiende a minimizar o diluir la responsabilidad directa del Estado, presentando los hechos como sucesos aislados, atribuibles a problemas individuales, causas médicas o a disputas internas en los centros de detención.

Caracterización de las víctimas y del contexto político. La prensa opositora define a los fallecidos como presos políticos perseguidos por su disidencia, enmarcando cada muerte en una estrategia de criminalización de la oposición y del activismo. Los medios alineados con el gobierno suelen evitar esa etiqueta y, en otros casos similares, los presentan como detenidos por delitos comunes, vinculados a conspiraciones o amenazas a la seguridad, restando centralidad al componente político que la oposición subraya.

Descripción de las condiciones de detención y causas de muerte. Según fuentes opositoras, las muertes se explican por torturas, malos tratos, negación deliberada de atención médica y condiciones infrahumanas en calabozos y prisiones, lo que configuraría un patrón estructural. La narrativa gubernamental, cuando aparece en episodios comparables, suele atribuir los decesos a enfermedades preexistentes, emergencias médicas inevitables o a hechos repentinos y excepcionales, evitando reconocer una crisis sistémica de salubridad, hacinamiento o violencia institucional.

Mecanismos de investigación y rendición de cuentas. Los medios de oposición recogen el reclamo de la JEP de aplicar el Protocolo de Minnesota y de crear comisiones independientes, incluso con participación internacional, para determinar responsabilidades penales del Estado. Los medios oficialistas, por su parte, suelen defender la suficiencia de las instituciones nacionales —Ministerio Público, Defensoría, tribunales—, resaltan anuncios de investigaciones internas y enfatizan que cualquier revisión debe mantenerse bajo la soberanía y jurisdicción del sistema de justicia venezolano.

In summary, Opposition coverage tends to presentar las 27 muertes como parte de una política represiva sistemática del Estado que requiere investigación independiente y sanciones ejemplares, while Government-aligned coverage tends to enmarcar este tipo de casos como hechos puntuales o administrativos dentro de un sistema que, según su propio relato, ya cuenta con mecanismos internos suficientes para esclarecer responsabilidades.