Historia
junio 30, 2026

Exfuncionarios de Polichacao testifican sobre torturas en El Helicoide ante la CIDH

Tres exfuncionarios de la Policía de Chacao testificaron ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre detenciones arbitrarias, torturas y encarcelamiento en la sede del Sebin conocida como El Helicoide. Las víctimas, detenidas en 2016, relataron las condiciones inhumanas y los maltratos físicos y psicológicos sufridos, mientras el Estado venezolano no envió representantes a la audiencia.

Tres exfuncionarios de la Policía Municipal de Chacao —incluida la exfuncionaria Venus Soleil Medina Ferrer— declararon recientemente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre su detención en 2016 y las torturas sufridas en la sede del Sebin en El Helicoide, en Caracas. Coinciden los relatos en que fueron privados de libertad de forma arbitraria, sin pruebas que los vincularan con el asesinato del periodista Ricardo Durán, sometidos a golpizas, amenazas, coacción para grabar videos incriminatorios, así como a condiciones carcelarias inhumanas caracterizadas por hacinamiento, comida en mal estado, falta de agua y atención médica, y exposición constante a gritos de otros detenidos torturados; también se destaca que el Estado venezolano no envió delegación oficial a la audiencia ante la Corte IDH.

Los testimonios, tal como se reportan en las fuentes consultadas, se inscriben en el marco de los mecanismos interamericanos de protección de derechos humanos, en particular la competencia de la Corte IDH para examinar presuntas violaciones graves atribuidas al Estado venezolano. Se describe un patrón de detenciones en contexto de conflictividad política, con acusaciones de persecución, utilización de cuerpos de seguridad e instalaciones como El Helicoide para fines de represión, y afectaciones duraderas a la integridad física, psicológica y a la vida familiar de las víctimas, que incluyen problemas de salud mental, ruptura de vínculos familiares y migración forzada; el caso se presenta como parte de expedientes más amplios sobre abuso de poder, condiciones carcelarias y garantías procesales en Venezuela.

Áreas de desacuerdo

Responsabilidad y caracterización del Estado. Medios de la oposición describen los hechos como parte de una política sistemática de represión estatal, atribuyendo responsabilidad directa a altas autoridades de seguridad e incluso al Ejecutivo por el uso de El Helicoide como centro de torturas. En contraste, la prensa alineada con el gobierno —cuando menciona el caso o temas similares— tiende a enmarcar las denuncias como acusaciones no probadas, impulsadas por sectores adversos para dañar la imagen internacional del país, y evita hablar de responsabilidad estructural del Estado. Mientras la oposición habla de crímenes de lesa humanidad y patrón de persecución, los medios oficialistas suelen reducirlo a presuntas irregularidades aisladas o a una campaña mediática hostil.

Naturaleza política de las detenciones. La cobertura opositora subraya que los exfuncionarios de Polichacao fueron convertidos en chivos expiatorios por razones políticas, vinculando su caso con una estrategia de castigo a instituciones municipales opositoras y de fabricación de culpables. En cambio, la prensa progobierno suele presentar detenciones de funcionarios policiales como parte de investigaciones legítimas contra la delincuencia o conspiraciones, enfatizando la lucha contra el crimen organizado y minimizando cualquier motivación política. Así, mientras la oposición ve las detenciones como persecución por filiación política y control territorial, el discurso oficialista las enmarca —si se aborda— en la narrativa de seguridad y orden público.

Rol de los organismos internacionales. Los medios opositores otorgan centralidad a la Corte IDH y a la CIDH como instancias legítimas y necesarias para obtener justicia frente a un sistema judicial nacional que describen como cooptado por el poder político, presentando la no comparecencia del Estado a la audiencia como un gesto de desprecio a las obligaciones internacionales. En la comunicación oficialista, los organismos interamericanos suelen ser retratados como parcializados, sometidos a la influencia de gobiernos contrarios al chavismo y carentes de imparcialidad, por lo que se justifica o se normaliza la ausencia del Estado venezolano en estas instancias. De este modo, la oposición ve a la Corte IDH como vía de reparación, mientras los medios cercanos al gobierno la muestran como un foro politizado y hostil.

Dimensión humana y relato de las víctimas. En la narrativa opositora, los testimonios de los exfuncionarios se colocan en primer plano, con descripciones detalladas de torturas físicas, daños psicológicos, destrucción de núcleos familiares y exilio forzado, para evidenciar la magnitud del sufrimiento y del contexto de terror. El discurso gubernamental, cuando aborda temas de detención y seguridad, suele destacar cifras de operativos, logros en materia de orden interno o versiones oficiales de casos, dejando en segundo plano —o cuestionando— los relatos de víctimas que acuden a foros internacionales. Mientras la oposición privilegia la voz de los sobrevivientes como prueba central, la comunicación oficialista prioriza la versión institucional y, en la práctica, invisibiliza o deslegitima esos testimonios.

In summary, Opposition coverage tends to presentar el caso de los exfuncionarios de Polichacao como prueba de un patrón estructural de torturas, persecución política y desprecio del Estado venezolano por los organismos internacionales, mientras Government-aligned coverage tends to minimizar o silenciar estos testimonios, enmarcando críticas externas como parte de una campaña politizada contra el gobierno y defendiendo la versión y la legitimidad de las instituciones oficiales.